sábado, 18 de octubre de 2008

Retrato de un artesano

El jueves dije que mi próxima entrada iba a ser un alegato en favor de los artesanos. Pues aquí la tienen. Debo decir que, en particular, hablaré de un especialista en un tipo de artesanía nada frecuente en el sur y la zona oriental de España: El torno de madera.

Damián Sánchez es posiblemente el único tornero joven de la Región de Murcia. Su extenso y luminoso taller (construido por él mismo y rodeado de frondosos limoneros) está situado en la parte trasera de su casa, en plena huerta de Murcia. El perfecto orden reinante es lo primero que sorprende cuando uno entra al lugar. En sus paredes se alinean las gubias, las sierras, las llaves y mil herramientas absolutamente desconocidas hasta el momento para quien escribe este texto. A su vez, cada uno de los utensilios se multiplica exponencialmente por los diversos tamaños que existen. Mientras observamos esto el motor de una máquina ronronea suavemente. Algún pajarillo canta en la distancia. El taller desprende un agradable olor a serrín. No obstante, una pirámide de virutas de medio metro de altura se erige junto al torno donde Damián retoca su última pieza.

Cuando le preguntamos si puede hacer una breve demostración, accede amablemente. Se coloca las gafas de protección. A continuación toma la gubia del tamaño adecuado y, tras encender el torno, comienza a moldear la figura. Las piezas grandes, explica mientras hace saltar festivamente la viruta, deben girar despacio para poder ser torneadas bien y viceversa.

Mientras trabaja proporciona lecciones básicas de torneado. Dice que las maderas duras como el roble, el castaño o el arce son las mejores para su labor. Por eso en Murcia la buena madera es escasa: tanto el limonero como el pino tienen demasiada agua y se suelen agrietar una vez terminada la pieza. Por el contrario, el olivo es un buen árbol para el torneado pero su precio resulta demasiado alto.

Nos cuenta que está haciendo varias perchas. Resulta curiosísimo ver cómo en quince minutos un tronco de árbol se convierte en una percha. ¿Que dónde está el misterio? Basta con un trozo de madera que gire rápidamente, una barra de acero bien afilado y la habilidad necesaria para proporcionarle forma al todo. <<¡Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo!>>, dijo Arquímedes. Él no hace tanto, pero casi. Aquí está la prueba:


3 comentarios:

Raul Bernabe Diaz dijo...

Hola me parece estupendo que todabia hallan personas que se dediquen a esta clase de oficios que rallan con el arte,poque materializan en algunas de sus obras el conocimiento el tratamiento y el saber hacer de una materia prima noble como es la madera con unas erramientas opsoletas y con tecnicas del pasado sin embargo el resultado es de una belleza igualable a cualquier obra de arte, supongo que poca gente es capaz de apreciar la costosa elaboracion de estas piezas y que esta ignorancia son la piedra angular de la desaparicion de estos artesanos que con sus manos materializan una idea un sentimiento incluso una parte metafisica que sale del alma, asi que cuando veamos en esos mercadillos de artesanos esas piezas pensemos no solo en la pieza ensi sino ensu proceso fisico y que adquirimos un trozo del ser del artesano, de su destreza y casi de su propia descendencia. Mi admiracion por este colectivo radica en mi propia inutilidad para dar foma a una idea que sea medianamente agradable, por eso creo que se necesita un don especial y una sensibilidad comparables a las de un artista.Mi mas sincero apollo a Damian y animo para seguir adelante, que aunque somos pocos los que podemos apreciar tu trabajo no desistas en su empeño un abrazo y mi mas sincero reconocimiento atu trabajo

Gonzalo dijo...

Estimado Raúl:

Estoy de acuerdo con lo que dices en tu comentario. Creo que el de los artesanos es uno de los colectivos "artísticos" más olvidados de España. Con la fabricación de objetos en serie hemos perdido la capacidad de valorar el esfuerzo que supone realizar piezas únicas, como hace, por ejemplo, el torno de madera del que hablo en mi entrada. Aprender a realizar estas obras conlleva años de aprendizaje, cuesta dinero, esfuerzo, y eso rara vez se ve recompensado, pues, por desgracia, estas obras suelen adquirirse por debajo de su precio real y tampoco gozan de la atención que los medios de comunicación le dedican, por poner un ejemplo, a actividades artísticas como la pintura. En mi blog seguiré reivindicando aquellas modalidades de artesanía eternas, aquellas que siempre serán necesarias por mucho que avance la tecnología.
Gracias por visitar mi blog.
Un abrazo,
Gonzalo

RAUL dijo...

Querido Gonzalo:
En mi comentario anterior he dejado clara mi postura sobre los artesanos y su trabajo, que para mí rayan lo artístico.Te doy las gracias por tu comentario anterior, que me demuestra que tu postura se asemeja a la mía.Para mí escribir en tu blog ha sido un placer y me alegra que compartamos la misma opinión en este tema.
Te reto a que plantees cualquier tema y yo estaré encantado de comentarlo y de comprobar si nuestras posturas se vuelven a encontrar o discrepamos,(que también está bien).
Un abrazo y recuerdos a todos.
PD:Perdona por las faltas de ortografía