viernes, 10 de abril de 2009

Reseña de "Ambos tres", de Pablo Sanz Martínez


Realidad esperpéntica

“Ambos tres”. Pablo Sanz Martínez. Tres Fronteras. 146 páginas / 12 e

Los tres textos que componen este libro —dos novelas cortas y un cuento— presentan una mirada esperpéntica sobre determinados aspectos de la sociedad española contemporánea. La primera novela, Interior. Semilujo. Céntrico, narra las desventuras de un oficinista que tiene su hogar en el espacio que queda por debajo del hueco de un ascensor. A través de esta anécdota, y con un humor descacharrante en la línea de Eduardo Mendoza (léase la trilogía iniciada con El misterio de la cripta embrujada), Pablo Sanz realiza una ocurrente sátira de las condiciones de la vivienda en las ciudades españolas, sobre todo en lo referido a sus precios desorbitados y a sus minúsculas dimensiones. Sin embargo, a pesar de la vivacidad de la prosa y de algunas situaciones verdaderamente ingeniosas, el argumento está demasiado exprimido y la narración pormenorizada en exceso, y lo que sería una anécdota apropiada para un relato corto acaba por cansar al lector en los dos últimos capítulos.

Algo parecido sucede con la segunda historia, expresivamente titulada ¡Imbécil!, en la que el autor se sirve de la inusitada patología sexual del protagonista para parodiar, entre muchas otras cosas, a ciertos sectores del feminismo más radical. El estilo de ¡Imbécil! tiene la rapidez y el desenfado apropiado para las situaciones que plantea; y, si bien es cierto que el episodio del congreso feminista tiene abundantes aciertos y llega a ser desternillante, el desarrollo de la anécdota, basado en la inverosímil peculiaridad del narrador, pronto empieza a perder interés, de modo que las andanzas posteriores no consiguen mantener la tensión del comienzo.

El cuento final, Jon, es el ácido retrato de un joven, símbolo de esa generación de españoles que ahora ronda la veintena y que destaca por su ignorancia y desinterés hacia todo aquello que no represente diversión y placer inmediato. Sin duda, Pablo Sanz domina el difícil arte de la caricatura, aunque en este caso podría achacársele el uso de lugares comunes en la caracterización de los personajes.

Publicado el 10-IV-09 en el Semanario cultural Ababol de La Verdad de Murcia.

Para leer la reseña ampliada, tal y como apareció en prensa, pincha la imagen:


2 comentarios:

Marie-Ange dijo...

Buenos días de nuevo,
Esta reseña es bastante radical en lo que se refiere a la "categorización" de un "tipo" de jóvenes a los que les pueden gustar los placeres inmediatos y las diversiones. ¿porqué? ¿Sería incorrecto si te preguntará que desarrollará con más profundidad este punto del libro o del autor que te permite avanzar esta crítica?
Gracias,
Marie-Ange

Marie-Ange dijo...

"desarrollara o desarrollase", perdón. (et oui je n'hésite pas à donner le bâton pour me faire battre)
Marie-Ange