
Acaba de llegar a las librerías la primera biografía de Miguel de Unamuno en 45 años, y al parecer es la definitiva. Sus autores son el matrimonio Rabaté, dos profesores franceses de lengua y literatura española que han conseguido publicarla en la editorial Taurus. Hará unos días que leí esta noticia en El País y, al hacerlo, sentí una gran alegría. Por fin se hace justicia a uno de los mejores escritores de la literatura española, sin duda el más completo y complejo de toda la generación del 98, el hombre que forjó la lengua literaria castellana del siglo XX dejando anquilosados a los escritores del XIX que aún seguían publicando pasado el 1900.
Unamuno cultivó todos los géneros literarios y todos los hizo bien. Desde los relatos de temática vasca que escribió antes de cumplir los treinta años —mientras preparaba las oposiciones a profesor de lengua griega— hasta los hondos poemarios del destierro en Fuerteventura, pasando por la novela, el teatro, el artículo de opinión, el diario, la conferencia y, por supuesto, el ensayo. De hecho, su colección de mini-ensayos Andanzas y visiones españolas conforman el libro total (y, por desgracia, desconocido) sobre la península ibérica y sus paisajes. Unamuno recorre a pie el camino que va de Mallorca a Lisboa y del País Vasco a Andalucía desvelando las claves del terreno mucho mejor que Camilo José Cela, quien tomó al filósofo vasco como modelo para sus libros de viajes y le robó la fama de conocedor oficial de las Españas. Todavía no me explico cómo no se lee este libro extraordinario, muy superior al Castilla de Azorín, como ejemplo de texto de la Generación del 98 en nuestros institutos. Los breves ensayos que lo componen desenmascaran los “nacionalismos aldeanos” (como él gustaba de llamarlos) como sólo Ortega y Gasset en España invertebrada ha sabido hacerlo. También son altamente recomendables los capítulos dedicados al paisaje de Castilla, sobre todo a sus ascensiones a la sierra de Gredos, considerada por él “la columna vertebral de la península”.
Y en su faceta de novelista, además de las ya consabidas (y por ello no leídas) La tía Tula y Niebla, ahí están esas dos joyas breves y olvidadas de la literatura española: San Manuel Bueno, mártir y Abel Sánchez, ésta última una genial y originalísima novela-ensayo sobre la envidia (muy aconsejable para desterrar tópicos acerca del mal llamado “deporte nacional”). La verdad, tampoco entiendo que un autor de la talla de Javier Cercas pudiera escribir hace unas semanas en EPS que San Manuel es un libro “confuso y mal escrito”, cuando la simbología y la posición del autor están claramente manifiestas, por no hablar de cómo está escrita la obra, que puede servir de manual para aprender a utilizar el diálogo y el estilo directo en la narración. No quiero ni imaginar qué lugar ocuparía San Manuel en el cánon de Harold Bloom si la novela estuviera escrita en inglés, francés o alemán.
Volviendo a la biografía del matrimonio Rabaté, éstos afirman que han basado gran parte de las 800 páginas del volumen en un millar de las 25000 cartas que se calcula que escribió Unamuno, quien, durante los doce años que duró el noviazgo con la que luego sería su mujer, no dejó un solo día de enviarle misivas amorosas. En cualquier caso, la aparición de esta biografía es digna de aplauso, y constituye un verdadero acto de justicia con un escritor denostado en España por la izquierda, que lo consideró erróneamente un reaccionario, y por la derecha, que lo tomó por un traidor, cuando en realidad no fue más que un desconocido para los dos bandos.
Miguel de Unamuno. Biografía.
Jean-Claude y Colette Rabaté.
Taurus. 21 euros.


7 comentarios:
Hola Gonzalo, gracias por la entrada. Me parece indispensable que nos hagamos eco de esta noticia, ya que se trata de un auténtico maestro de maestros (yo "sólo" he leído sus novelas).
El tema de la biografía y la visión su exclusión por ambos bloques políticos creo que difícilmente podrá ser aclarado, nunca sabremos qué es lo q exactamente dijo en el supuesto célebre discurso: "Venceréis pero no convenceréis..."
Pero si hablamos de sus libros, creo que el ritmo de sus narraciones no es que sea del siglo XX es del siglo XXI, perfectamente podría haber sido un guionista de ls HBO de haber pertenecido a nuestra generación.
Hace unas semanas leí "Zalacaín el aventurero" de Baroja y sentí un cierto desprecio por una sociedad que nunca me lo había recomendado. Pero eso sí, si quieres ser listo te tienes q leer las principales de Herman Hesse; pues chico, nada que envidiar por no decir todo lo contrario.
Un saludo,, Álvaro
PD: si quieres publicar en perroquecomeperro.blogspot.com dímelo y te invito.
Hola Álvaro,
Qué bueno que a ti también te guste Unamuno. A ver si empezamos poco a poco a reivindicarlo y conseguimos restituirlo al lugar privilegiado que se merece en la literatura española.
Por otra parte, gracias por tu invitación al nuevo blog que habéis creado en Periodismo. Me encantaría colaborar con vosotros, pero no sé si podré llevar tantas cosas en danza. En cualquier caso, os enlazo para estar al tanto de vuestras novedades.
Y con respecto a lo de "Zalacaín el aventurero", te puedo decir que es con "La busca", "El árbol de la ciencia" y "Los últimos románticos" (sin haber leído todas sus novelas, ni muchísimo menos) mi novela favorita de Baroja. Mira, tengo el libro de "Los últimos románticos" aquí al lado y te cito cómo define Baroja a un personaje: "Para él no había ideas o hechos morales o inmorales; lo bueno era lo que le convenía y, al contrario, lo malo lo que le perjudicaba. Con una lógica tan sencilla, se va siempre lejos". ¿Qué te parece? Así va el mundo como va, con tanta gente que comparte esta lógica.
Con respecto a lo de Zalacaín, el problema está en que sólo se suele conocer "El libro de la ciencia", que era el libro que teníamos que leer obligatoriamente en COU. Pero, a mi juicio, Zalacaín es mucho más divertido, aunque no contenga la filosofía pesimista barojiana y bla bla bla de la que nos examinábamos en Selectividad.
Espero que nos veamos pronto gracias por tu comentario.
Un abrazo,
Gonzalo
hola familia.
Yo soy de ciencias, vamos, que no tuve que leer a Unamuno en COU. Yo estaba intentando distinguir piedras y valorando las funciones de la mitocondrias. Ni más ni menos divertido, sólo distinto. Pero leí El árbol de la ciencia y tuve la sensación de haber conocido algo bello, en todo el sentido de la palabra. Os puedo decir que solo me queda la sensación, debería de volver a leerlo, lo sé, pero no me pongo a trabajar en las relecturas.
Yo también me uno a la reivindicación. Intento recordar las obras leídas: "la tía Tula", "niebla", "San Manuel..." y todas me devuelven una sonrisa.
Gracias Gonzalo por poner sobre la mesa nombre, siempre grandes.
Un abrazo y muchas aceitunas para ti.
Desde culturajos.blogspot.com
Hola Pedro,
No creo que tenga ningún mérito recordar los libros de Unamuno. Creo que lo gordo es no acordarse de ellos, cuando hay algunos que son verdaderos monumentos. Además de los que cito en la entrada (sobre todo "Andanzas y visiones españolas", éste imprescindible), también recomiendo una recopilación de artículos titulada "Libros y autores españoles contemporáneos". Son los artículos que publicaba en el diario La Nación de Buenos Aires, y en ellos informa a los lectores argentinos de los autores españoles que en ese momento se estaban publicando. Imagínate los nombres: Baroja, Azorín, Galdós, etc., etc. Pero lo mejor son las reflexiones que Unamuno va introduciendo. Son VERDADERAS JOYAS, artículos que podrían ser publicados hoy en día sin ningún problema. Son absolutamente magistrales, de una modernidad apabullante. Pero en España tenemos demasiada pereza mental y esnobismo para leerlo y reconocer sus méritos. En fin, qué le vamos a hacer.
Por cierto, lo último que debes hacer respecto a tu novela es desanimarte, hombre. El comienzo que he leído tiene fuerza. Continúa y luego tú mismo decidirás si estás satisfecho. Como decía Unamuno en "La agonía del cristianismo", agonía significa "lucha" en griego, y él afirmaba que "hay que luchar hasta el final".
Un abrazo
Gonzalo
Virgen santa, nene. Ni me había enterado. Millones de gracias por la noticia. Me seduce mucho acceder a los pormenores que aún no conozco de la vida de este escritor, energúmeno y genial. Las cartas que le mandó a Sergio Fernández Larraín, que cayeron en mis manos cuando era un adolescente, me dejaron impresionado. Cuántas cosas flotaban ahí. Me lo voy a comprar pero ya mismo. Un abrazo agradecido, y sigue con esta tarea de monstruo lector. Tus fieles salimos ganando en cada entrada.
Yo me leí San Manuel... porque le pedía a una amiga los libros que leían en literatura, ya que yo también hacía el cou de ciencias. Me dejó impresionado, me sentía un poco como él porque yo, por aquellos lejanos tiempos, era catequista!!!
Después me lei Niebla y la tia Tula es igual que la historia de mi familia.
Un abrazo
Hola Rubén y Rafa,
Cuánto me alegro de que compartamos afición por Unamuno. ¿Os imagináis que poco a poco, a través de los blogs, pudiéramos recuperar al gran filósofo vasco? ¡Sería increíble, un autor considerado como rancio y anticuado desde hace cincuenta años ahora reivindicado en la blogosfera!, jajaja.
Pues eso, que además de los ya consabidos clásicos Niebla, etc., etc., os recomiendo su "Abel Sánchez" y sus "Andanzas y visiones españolas". Están disponibles en Alianza bolsillo, en ediciones muy asequibles y bien presentadas.
¡¡Un abrazo a los dos y muchas gracias por vuestros comentarios!!
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