viernes, 2 de abril de 2010

Crítica de "Las cenizas de Gramsci", de Pier Paolo Pasolini

Como mañana sábado no hay periódico en casi toda España, hoy ha salido con La Verdad el semanario cultural Ababol y, en él, una reseña sobre Las cenizas de Gramsci, el poemario más famoso del escritor italiano Pier Paolo Pasolini. Casualmente, esta crítica y la reedición de la obra coinciden con las peticiones para la reapertura del caso del asesinato de Pasolini, acaecido en 1975.


El pueblo y la Historia

“Las cenizas de Gramsci”. Pier Paolo Pasolini. Madrid, 2009. Editorial: Visor. 328 páginas. 16 euros.

Tradicionalmente considerada como la obra cumbre de la poesía pasoliniana, Las cenizas de Gramsci se compone de once poemarios breves, principalmente formados por tercetos endecasílabos (en el original italiano), que aparecieron publicados, desde 1951 hasta 1957, en plaquettes y revistas literarias dispersas. El tema común de esta aparente diversidad es la exaltación del pueblo llano (u oprimido, por utilizar la terminología de Pasolini), así como la protesta en torno a sus míseras condiciones de vida y la reflexión sobre su protagonismo en la Historia, partiendo de los postulados de Antonio Gramsci, frente a cuya tumba en el cementerio protestante de Roma el intelectual italiano encuentra la inspiración.

Desde la primera parte, titulada El Apenino, hasta La tierra de trabajo, pasando por Cuadros friulanos o La humilde Italia, este poemario adecuadamente traducido (no conserva la rima en castellano pero mantiene el ritmo del verso) por Stéphanie Ameri y Juan Carlos Abril constituye, un poco a la manera del Canto general nerudiano, una mirada solidaria y emocionada a todas las regiones de Italia (sin olvidar los incipientes barrios chabolistas de las grandes ciudades) y, a la vez, un homenaje al pueblo trabajador, en el que Pasolini rehuye el paternalismo y la idealización que caracterizaron a ciertos teóricos marxistas, para acercarse y aprehender el verdadero elemento popular. En ese sentido apunta su crítica a Picasso y los intelectuales que le convirtieron en pintor oficial de la izquierda aun cuando en sus telas nunca apareciese el obrero o el campesino.

Las cenizas de Gramsci representa, pues, el compromiso coherente y heterodoxo de uno de los grandes intelectuales del siglo XX con los problemas esenciales de su tiempo. Un libro que sigue arrojando luz sobre cuestiones aparentemente olvidadas, y que ahora vuelven en época de globalización. No en vano, el poeta Luis García Montero ha dicho en relación con este poemario: “En tiempos de cinismo, desorientación y debilidad cívica, la voz de Pasolini es convocada de forma oportuna”.

Publicado el 2-IV-2010 en el semanario cultural Ababol de La Verdad

Para leer la reseña ampliada, pincha en la imagen:


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