sábado, 1 de octubre de 2011

Reseña de "Loco por el haiku", de David G. Lanoue, en La verdad


La vida es haiku


La primera novela-haiku traza, con sutil humor y poesía, un viaje iniciático por el antiguo Japón

“Loco por el haiku”
Autor: David G. Lanoue
Estilo: Narrativa.
Editorial: Funambulista.
Madrid, 2011.
256 páginas. 16 euros.


Considerada la primera novela-haiku de la historia, Loco por el haiku inicia la trilogía novelística (seguida por Laughing Budda y Haiku Wars, aún no traducidas al español) que, en torno a estos breves poemas de tradición nipona, ha escrito el profesor universitario norteamericano David G. Lanoue, experto en poesía japonesa y traductor de la inmensa obra de Kobayashi Issa, uno de los principales autores de haiku.



Loco por el haiku narra los divertidos avatares de Dientes Salientes, cándido adolescente campesino que abandona su aldea natal para seguir los consejos del maestro Taza de Té (seudónimo que en su día adoptó el propio Kobayashi Issa) y convertirse en un gran poeta del haiku, en un viaje entre picaresco e iniciático por un Japón ancestral lleno de poesía que recuerda, por su delicadeza y fino sentido del humor, y a pesar de las distancias, al Alfanhuí de Rafael Sánchez Ferlosio.


La originalidad de esta novela reside, además, en la inserción de personajes reales en la historia que interactúan con los ficcionales, incluido el mismo autor y sus amigos de la tertulia literaria de Nueva Orleans, en un ejercicio narrativo con ecos de Luigi Pirandello o Miguel de Unamuno. Se produce así una superposición de planos parecida a la de ciertas películas de dibujos animados (véase ¿Quién engañó a Roger Rabbit?), con la consiguiente confusión entre realidad y ficción, que llega a su culmen con el viaje del propio autor al Japón actual tras los pasos de Dientes Salientes.


Loco por el haiku plantea también un complejo e interesante juego de espejos sobre la traducción poética y sus dificultades para llevarla a la práctica, algo que adquiere una nueva dimensión con la versión castellana de la novela, realizada con eficacia por el uruguayo Carlos Fleitas, después de la traslación de los ideogramas nipones al alfabeto occidental, de ahí al inglés y de este último al español.


Sin embargo, lo más memorable de la novela quizá sea el viaje de Dientes Salientes y su aprendizaje de la poesía en paralelo a la adquisición de la sabiduría vital, metaforizada ésta en el haiku, que aparece como símbolo de la vida y de la propia obra en una completa asimilación entre continente y contenido. No obstante, el haiku se define como un poema breve, natural, espontáneo, que no se toma a sí mismo muy en serio, y que mezcla humor, filosofía y meditación. Exactamente igual que esta novela. De ahí que en un pasaje leamos: “La vida es haiku. Haiku es la vida”. Un libro enternecedor, recomendable, en una hermosa y cuidada edición.

Para leer la reseña ampliada, como apareció en prensa, pincha en la imagen:

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Gonzalo! Muy buena la resenia. Cómo te va la vida? Yo sigo por Berlín. Bajaré seguramente a Alicante y Murcia a principios de noviembre. Te avisaré. Abrazo. Andreu