sábado, 19 de diciembre de 2009

Crítica de "101 poemas. Una antología", de Alfonso Carreño

En el Semanario cultural Ababol de La verdad ha aparecido hoy esta crítica sobre la antología del poeta Alfonso Carreño recientemente editada por Tres Fronteras. Para leer la reseña ampliada, pincha la imagen.



sábado, 5 de diciembre de 2009

Crítica de "Pecados griegos", de Javier Tomeo


Divertimento platónico

“Pecados griegos”. Javier Tomeo. Bruguera. 160 páginas / 16 euros

Como ya hiciera en Diálogo en re mayor, Javier Tomeo nos ofrece en Pecados griegos una nueva novela de carácter teatral, basada en el largo desarrollo de un diálogo entre dos personajes. En vez de un vagón de tren, el autor se sirve ahora de la antigua Grecia para ambientar la historia, y más exactamente del palacio de Teseo, en cuyos jardines la reina Fedra -esposa de Teseo- consultará a Godofredo, un enano socarrón y adivino, acerca de los augurios que le sobrevinieron en forma de grito durante una noche de pesadilla.

En Pecados griegos asistimos a las siempre sugerentes narraciones de mitos clásicos, a la predicción de un amor incestuoso entre Fedra e Hipólito y, también, a las graciosas reflexiones de Godofredo y su interlocutora, los cuales, a la manera de los diálogos platónicos, se erigen en portavoces de dos maneras de pensar totalmente opuestas en temas como el amor, la muerte, el sexo o el destino. De hecho, los mejores apartados del libro son las veladas consideraciones de Godofredo sobre asuntos de rabiosa actualidad, pues, formuladas desde la Grecia clásica, producen una ironía realmente hilarante (en este aspecto es reseñable, hacia el final de la obra, el accidente de tráfico que Hipólito sufre con su carro de caballos).

Javier Tomeo muestra en Pecados griegos un extraordinario manejo del diálogo y de la ambientación teatral, además de un gran conocimiento del mundo griego clásico, aunque este carácter escénico del texto podría lastrar el desarrollo de una novela que acusa la práctica inexistencia de la acción. No en vano, la fluidez de la prosa, los abundantes chascarrillos y el indudable oficio del autor no llegan a compensar la monotonía de la que adolecen algunos capítulos por la reiteración de situaciones, sobre todo en la extensa parte correspondiente al desenlace de la relación triangular entre Fedra, Hipólito y Teseo. Quizá sean algunas de estas razones las que han llevado al propio Tomeo a considerar esta obra como un divertimento.

Publicado el 5-12-09 en el suplemento cultural Ababol del diario La verdad

Para leer la reseña ampliada, tal y como apareció en prensa, pincha la imagen:

sábado, 28 de noviembre de 2009

El país de los bajos cielos (I): Lille


Lille a bote pronto

La impresión que asalta al viajero en la estación Lille Europe es la de encontrarse en un lugar muy distinto al que visitó siete años atrás. Sin duda, Lille ha cambiado mucho en este lapso de tiempo. Su condición de capital europea de la cultura —compartida con Génova— en 2004 mejoró la ciudad ostensiblemente y la situó de forma definitiva en los circuitos de los turoperadores, pues, a pesar de ser la cuarta villa francesa en tamaño y población, la ciudad más importante entre París y Bruselas era hasta ese momento una desconocida para el propio turista galo, quien tendía a considerarla como una ciudad gris, fabril y sin atractivo.

Según bajamos por la avenida Le Corbusier hacia la estación Lille Flandres, de estilo modernista y aún en funcionamiento, vemos las enormes torres de oficinas que conforman la city de Lille. El edificio con forma de ele que corona la estación y que puede ser divisado a varios kilómetros de distancia se ha convertido en símbolo de la ciudad. Sus paredes exteriores, formadas por un ensamblaje de cristales grisáceos, tienen el color del cielo encapotado que amenaza con llover en cualquier momento. Después de unos minutos llegamos a la estación Lille Flandres, línea divisoria entre la parte moderna y los barrios tradicionales de la ciudad. Luego, a la vez que avanzamos por la calle Fedherbe, nos vamos internando en el casco histórico hasta llegar a la plaza Charles de Gaulle, verdadero centro neurálgico de la urbe. Por ser su ciudad de nacimiento, los lugares más emblemáticos de Lille —esta plaza, la universidad de letras o una de sus mayores avenidas, por citar sólo algunos ejemplos— reciben el nombre del ex–presidente francés.

Son las doce del mediodía. El centro es un hervidero de oficinistas y empleados en su tiempo de descanso. Tienen por delante dos horas libres hasta la vuelta al trabajo. Los numerosos puestos de bocadillos y comida rápida muestran largas y variopintas colas de clientes. En ellas, los estudiantes de instituto se mezclan con los turistas y los ejecutivos en la espera del sándwich o del kebab. Seguimos por la populosa calle de Paris, ya decorada con motivos navideños, hasta la calle Malpart, donde se encuentra el Albergue juvenil. Al llegar al edificio la decepción se apodera del viajero: la fachada está completamente desconchada; los cristales de las ventanas, rotos; los muros menos cubiertos de pintura que de humedad. Además, el albergue está cerrado hasta las tres de la tarde: eso significa que no podremos entrar en las próximas dos horas. Ni siquiera los establecimientos dedicados al alojamiento se salvan en Francia de este corte transversal en el horario. (Por suerte, cuando abrieron las puertas del albergue, el viajero comprobó que lo de dentro estaba bastante mejor que el exterior).


Excursión a la banlieue (la periferia)

Las revueltas de la periferia en 2004 llevaron a las portadas de los diarios internacionales las desigualdades sociales en las principales ciudades francesas. El caso de Lille no fue una excepción: después de París, Marsella y Lyon su banlieue (contando las localidades cercanas de Tourcoing y Roubaix) registró el mayor número de coches calcinados y de enfrentamientos violentos con la policía. El camino que va del albergue juvenil a Mons, una pequeña población en las afueras de Lille, atraviesa esa banlieue conflictiva. En una hora a pie, el viajero recorre la extensa Avenida de las Acacias hasta llegar a la alcaldía de Mons, realizando un trayecto paralelo a una de las dos únicas líneas de metro que tiene la ciudad.

Antes de alcanzar la alcaldía, las altísimas torres de viviendas o HLM (viviendas sociales) asoman sus crestas por encima de las casas burguesas de dos plantas que todavía pertenecen al término municipal de Lille. También hay bloques rectangulares de minúsculos apartamentos y estilo soviético donde se apiñan familias inmigrantes, principalmente de origen magrebí o subsahariano. En el exterior de estas colmenas superpobladas, las antenas parabólicas brotan como hongos, orientadas todas en la misma dirección. Sin embargo, la zona, a diferencia de años atrás, está muy tranquila. Han desaparecido las pandillas que amedrentaban a los viandantes y causaban altercados en el metro.


Las infraestructuras del barrio también han mejorado notablemente. Se ha levantado un colegio, han arreglado varios jardines y muchas viviendas han sido rehabilitadas. Las mujeres caminan con sus carritos de la compra como si la zona fuera desde sus orígenes un apacible barrio residencial, y las estaciones de metro no presentan mamparas rotas a pedradas ni expendedoras de billetes fuera de servicio por haber sido forzadas. A primera vista, nadie diría que la zona fuera escenario de batallas campales entre grupos de jóvenes y fuerzas del orden. A pesar de que los enfrentamientos todavía son frecuentes en algunas ciudades (sobre todo en las afueras de París), sin duda esta zona ha cambiado para mejor. Ahora bien, esta mejoría plantea una pregunta difícil de responder: ¿es justificable la violencia como motor del cambio?



El Viejo Lille: ese gran desconocido

Si hay un rincón de la ciudad subestimado por las guías turísticas, ese es el casco antiguo, conocido popularmente como Le Vieux Lille (El Viejo Lille). Para llegar a él, desde la plaza Charles de Gaulle —situándonos a espaldas del Teatro—, tendremos que caminar apenas unos minutos (sin olvidar el edificio de la antigua Bolsa con su extraordinario mercadillo de libros de segunda mano) y enseguida nos adentraremos en la zona con más encanto de la ciudad. El asfalto da paso al empedrado y los grandes almacenes ceden su lugar a las tiendas de diseño y a confiterías de un refinamiento que ya querrían para sí en los barrios más selectos de París. Los escaparates están cuidados con un detallismo (como diría Borges) “ya molesto”. Sin embargo, todo es sencillo. No se aprecian por ninguna parte los dorados de los establecimientos españoles ni los elementos barrocos tan del gusto de nuestros comerciantes. Aquí puedes entrar a una tienda con un chándal andrajoso y probarte unos pantalones de 1500 euros, que ningún dependiente te mirará mal ni juzgará tu capacidad adquisitoria por tu vestimenta. De hecho, en Lille lo que se lleva es pasar desapercibido, la filosofía “menos es más”.


Según avanzamos por la calle de la Monnaie, comprobamos que el Viejo Lille es lo más parecido al paraíso en la Tierra para los amantes de los dulces. Las reposterías y confiterías despliegan en sus escaparates una variedad asombrosa de piezas muy elaboradas, fruto de una imaginación desbordante. El amante del dulce sólo podrá salvarse de la tentación si su bolsillo no da para los altos precios de los productos, o por la dificultad para elegir entre tanto establecimiento de calidad. Las perfumerías, las floristerías o las tiendas de juguetes también abundan en esta zona. Todas están increíblemente cuidadas, y así se nota en los precios desorbitados.

Otro apartado del Viejo Lille que merece ser destacado es el de los cafés. Los interiores, en su mayoría de madera, no pueden ser más acogedores. El Café L’Illustration, situado en la calle Royale, es un buen ejemplo de esto. Su parroquia está compuesta por gente todas las edades y condiciones, aunque predominan los clientes bohemios (jugadores de ajedrez, escritores ensimismados, etc.), muy a juego con la decoración Art Nouveau del café. Las paredes están cubiertas por una exposición de dibujos Manga y en la primera planta, a la que se acceda por una estrechísima y empinada escalera de madera, se realiza una presentación literaria. No en vano, la guía Lonely Planet define así al local: “Se trata de un café agradable, aunque a veces se respire demasiado humo. Frecuentado por artistas e intelectuales que acuden a leer, a intercambiar ideas o, simplemente, a pasar el rato. Muy francés en el mejor sentido de la palabra”. Otro apunte interesante: el camarero no se impacienta porque el viajero sólo consuma un café y descanse en los cómodos asientos de las largas horas de caminata. Sin duda, Lille es un sitio del que los españoles podemos aprender muchas cosas.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Crítica de "Ojos de fuego", de Antonio Parra Sanz


Desopilante metafísica de bar

“Ojos de fuego”. Antonio Parra Sanz. Tres Fronteras. 177 páginas / 14 euros.

Con Ojos de fuego inaugura el escritor madrileño Antonio Parra Sanz la serie de novelas negras protagonizadas por Sergio Gomes, un peculiar y entrañable detective abonado al vodka y al sándwich mixto, e influido en su nacimiento por la mejor tradición hard-boiled norteamericana —léase Raymond Chandler, Dashiell Hammett, Jim Thompson y un largo etcétera— así como por el Montalbano de Andrea Camilleri o los grandes autores nacionales del género: Francisco García Pavón, Manuel Vázquez Montalbán y, ya en nuestros días, Lorenzo Silva o Alicia Giménez-Bartlett (por citar sólo algunos nombres).

Partiendo de tan ilustres influencias, Parra Sanz ha compuesto una historia de ritmo trepidante, plagada de corrupciones empresariales y negocios oscuros, de asesinatos turbios y amores imposibles con femme fatale incluida. La sensación de verosimilitud atraviesa todas las páginas de esta novela que disecciona, con un gran sentido del humor en los diálogos y situaciones (formidable el encuentro de Gomes con Claudio Rubins en la torre de oficinas o el interrogatorio con los policías Palazuelos y Carmona), las altas y bajas esferas de la sociedad madrileña, unidas ambas por un hilo aparentemente invisible y que el autor hace palpable en los constantes cambios de escenario. Por otra parte, las conversaciones de Gomes en Bocaccio con el barman Cordero y en la agencia con su jefe Galindo resultan igualmente destacables, un derroche de agudeza y desopilante metafísica de bar.

Ojos de fuego está narrada con un estilo ágil, de adjetivos inesperados y descripciones expresivas que dan lo mejor de sí mismas en las ambientaciones callejeras de Madrid (es reseñable, en este aspecto, el seguimiento de Gomes a Cartujo por el centro de la capital o la persecución a los gemelos en el secuestro de la Cari). La novela representa, pues, un comienzo muy digno para una saga que encierra muchas posibilidades por explotar y, al mismo tiempo, la prueba fehaciente de que el género negro puede estar al nivel de la mejor literatura, aportándole al lector un extra de diversión. A buen seguro, aquellos que hayan leído esta primera entrega aguardarán la segunda historia de Sergio Gomes con la misma impaciencia que con la que ya lo hace un servidor.

Publicado el 7-XI-09 en el semanario cultural Ababol del diario La verdad.

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sábado, 24 de octubre de 2009

Crítica de "La risa de las mujeres muertas", de José Emilio Iniesta González


Misterio en el Alcázar

“La risa de las mujeres muertas”. José Emilio Iniesta González. Alfaqueque. 288 páginas / 19’95 euros.

Esta obra representa, después de Si Vivaldi aprendiese solfeo, la segunda incursión del murciano José Emilio Iniesta González en el terreno de la novela. En ella, el lector asiste desde el primer capítulo a las aventuras del guitarrista Julio Pretel, quien, tras un concierto en el Alcázar sevillano, tendrá un enigmático encuentro con una bella joven relacionada con la princesa residente en el palacio novecientos años atrás, en los tiempos de Al-Andalus. A partir de ahí, la historia de Julio y su búsqueda por conocer la identidad de esta mujer discurrirá con constantes saltos temporales, alternando el presente con la época del dominio musulmán en la península.

La risa de las mujeres muertas constituye, a la manera de otras novelas de entramado histórico como La verdad sobre el caso Savolta, un conglomerado de diferentes géneros narrativos. De este modo se incluyen documentos extraídos de libros, transcripciones de psicofonías, noticias de prensa o, incluso, correos electrónicos, pues parte de la investigación de Julio Petrel se lleva a cabo a través de Internet, lo que aporta credibilidad a la trama. También es reseñable la ambientación de los capítulos desarrollados en la época de los almorávides. Se nota que el autor es buen conocedor del terreno que pisa; narra sucesos acontecidos en un tiempo lejano con la cercanía y los detalles precisos para atraer al lector, sin abrumarle con datos superfluos.

Todo lo anterior hace de esta novela una lectura entretenida, variada (los viajes del protagonista son recurrentes) y con acertados golpes de humor en los diálogos. Sin embargo, no contribuye a su disfrute la excesiva cantidad de texto por página de la maquetación, y menos aún el uso de un tipo de letra sin rasgo o la inserción de capítulos enteros (los situados en Al-Andalus) en cursiva, algo innecesario por lo obvio del cambio temporal. Estos detalles tipográficos, que quizá no tendrían importancia en un relato menos extenso, sin duda la adquieren en una obra de casi trescientas páginas.

Publicado el 24-X-09 en el semanario cultural Ababol de La verdad.

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sábado, 10 de octubre de 2009

"El armario de Abdou" en La verdad de Murcia



Esta mañana, en el suplemento cultural Ababol de La verdad de Murcia, Albacete y Alicante, Antonio Parra Sanz le ha dedicado una breve y magnánima reseña a mi libro de relatos El armario de Abdou con el acertado título de "El reverso de la vida". Aquí reproduzco la crítica tal y como ha aparecido en el periódico. Para ampliar el texto basta con pinchar sobre la imagen.

sábado, 3 de octubre de 2009

Crítica de "Poesía y naturaleza", de Kathleen Raine


Antología sublime

Poesía y naturaleza. Kathleen Raine. Tres Fronteras. 133 páginas / 10 euros

Después de Adán y otros poemas y Memoria del trasluz, Poesía y naturaleza, de la inglesa Kathleen Raine (Londres, 1908), es el tercer volumen publicado por la editorial murciana Tres Fronteras en su colección de poesía. Pese a no tratarse de un libro extenso, esta antología bilingüe supone un completo repaso a la trayectoria de la autora desde su primer poemario, publicado en 1943, hasta los textos que dejó corregidos poco antes de su muerte en 2003.

No le falta razón a Adolfo Gómez Tomé —encargado de la selección, el prólogo y la traducción— cuando afirma que Kathleen Raine es una rara avis dentro del panorama poético occidental actual. Sus versos, influidos principalmente por la filosofía platónica, la mística y el temprano romanticismo inglés (Raine era una experta en Blake y Coleridge, entre otros líricos de la literatura anglosajona), aspiran a alcanzar la trascendencia con un vocabulario sencillo, y tienen a la comunión con la naturaleza y al poder de la imaginación por dos de sus temas predilectos. De hecho, la autora da lo mejor de sí misma cuando aborda los recuerdos de su infancia en los páramos cercanos a Escocia ("Yermo" y "Mensaje desde casa" constituyen dos prodigios de sensibilidad y delicadeza) o en poemas de honda raigambre simbolista como "El ciervo plateado", "El viajero" o "Nube".

Como sucede en todas las antologías de calidad, el volumen va mostrando la evolución de la autora a través de sus versos. Gracias a ello podemos conocer la última etapa de Raine, marcada por la filosofía oriental y representada en el libro por el largo "Himno milenario al dios Shiva", un canto de cisne en el que la escritora manifiesta su desasosiego ante los acontecimientos que tuvieron lugar al comienzo de este milenio. Son destacables tanto la versión castellana como el prólogo a esta cuidada edición, la cual tiene el valor añadido de difundir la obra de una poeta de gran interés y prácticamente desconocida en el mundo de habla hispana.

Publicado en el semanario cultural Ababol de La Verdad el 3-X-09

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viernes, 17 de julio de 2009

"Antología de la novísima narrativa breve 2008"


Ayer recibí mis diez ejemplares correspondientes de la Antología de la novísima narrativa breve hispanoamericana 2008, dentro de la cual aparecen seleccionados diecisiete autores procedentes de todo el orbe de habla hispana menores de veintisiete años. Si en la antología de 2006 no figuraba ningún escritor español, en esta ocasión somos dos los que aparecemos: el cuentista madrileño Matias Candeira y un servidor. De entrada, y sin haber leído todavía los relatos, debo decir que la edición realizada por Grijalbo está muy cuidada. El formato del libro es grande y el tipo de letra agradable, y cuenta además con unos márgenes generosos. El diseño de la cubierta, tal y como se puede apreciar, también es muy atractivo. En unos días publicaré en este blog la reseña del volumen.

domingo, 28 de junio de 2009

Crítica de "Tengo una pistola", de Enrique Rubio


Genes, letras y bytes

“Tengo una pistola”. Enrique Rubio. Booket. 414 páginas / 9 euros

A la ya larga lista de autores murcianos que han conseguido trascender las fronteras literarias de la región se une ahora Enrique Rubio (Murcia, 1978), quien con la publicación de su primera novela, Tengo una pistola, ha logrado situarse en la vanguardia de los jóvenes escritores españoles. La extremada originalidad de esta obra reside, en primer lugar, en el apartado temático, pues pocas novelas se han escrito en nuestro país que hagan de la genética, la psicología y la tecnología 2.0 su planteamiento central. Por otra parte, el uso del chat y el correo electrónico, las descargas de Internet y los capítulos en los que el protagonista participa en un videojuego son aspectos novedosos en el terreno literario, además de elementos que se imbrican pertinentemente en ese universo virtual habitado por el héroe (o más bien anti-héroe), el cual, tras diez años encerrado en casa, duerme abrazado a su ratón óptico y sólo se comunica con el mundo a través de la Red.

Tengo una pistola está escrita con un estilo rápido, preciso, apropiado para la materia tratada y, al contrario de lo que algunos apocalípticos podrían pensar de antemano, su autor maneja extraordinariamente el idioma en distintos registros, como lo demuestran los frecuentes diálogos que salpican la novela. En este apartado destacan los capítulos del psicólogo —verdaderas conversaciones-ensayo de desternillante humor negro y demoledora lucidez—, en los que se analizan los más diversos aspectos de la sociedad contemporánea. Así pues, a través de los extraños y solitarios personajes que el protagonista va encontrando por el ciberespacio, Enrique Rubio construye una concepción del mundo personalísima y no exenta de ternura, basada principalmente en una visión peculiar del amor, el sexo y la reproducción, e influida por películas como Matrix, la teoría de redes, los videojuegos y otros elementos de la cultura posmoderna y popular.

Enrique Rubio ha arriesgado mucho en su primera incursión en el mundo editorial. Su carácter innovador (que quizá le cierre de entrada algunas puertas) será junto a su calidad lo que cause la aparición de imitadores. Porque Tengo una pistola probablemente creará escuela entre los novelistas más jóvenes: aquellos nacidos en plena era digital.

Publicado en el semanario cultural Ababol de La Verdad de Murcia el 27-VI-09

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sábado, 27 de junio de 2009

Reseña de Rubén Castillo Gallego sobre "El armario de Abdou"


El escritor, profesor y crítico literario Rubén Castillo Gallego le dedicó hace unos días una reseña a El armario de Abdou en su blog Mis libros, espacio en el que este autor comenta semanalmente todo tipo de obras literarias. Copio y pego su crítica. Como se puede apreciar, se trata de un texto generoso y muy bien escrito:

"Caigan las bendiciones de Alá sobre la persona que esté encargándose de decidir qué libros entran a formar parte del catálogo de La Biblioteca del Tranvía, de la editorial murciana Tres Fronteras. Y háganlo porque está demostrando una finísima capacidad para elegir textos de gran belleza y que respetan fielmente el espíritu de la colección: poner en las manos de los lectores unos volúmenes de pequeño formato, que oscilen entre las 30 y las 70 páginas, y que resulten amenos, elegantes y representativos de la literatura más ágil de nuestra Región. Una de las nuevas propuestas que nos lanzan es El armario de Abdou, de Gonzalo Gómez Montoro, siete relatos muy conseguidos con los que el público podrá familiarizarse con el estilo narrativo de un autor premiado y joven, amante de la buena prosa, “los viajes, las bibliotecas públicas, Internet y el café” (según nos dice en la contraportada).
Los lectores que se sumerjan en esta laguna de cuentos se encontrarán con Abdou, un pobre trabajador inmigrante que encuentra en la basura un maravilloso armario, con el que quiere obsequiar a su hija con motivo de su cumpleaños; luego les será presentada una vieja gloria del fútbol que, retirado y cincuentón, ha malvivido como taxista hasta que le llega una llamada de su antiguo club para tributarle un homenaje; más adelante, un viudo que se ve atosigado por unas sombras que lo acechan por la calle; y un hombre que no atina a encontrar aparcamiento, mientras le explota la vejiga; y el señor que se baja de un tren para encontrarse en el andén con una profesora; y el hijo de un empleado del Instituto Nacional de Previsión, que reniega de su calculado futuro funcionarial y que prefiere convertirse en el chófer de una misteriosa anciana del pueblo...

Personajes, situaciones e historias de gran sencillez, donde el humor, la tristeza, la melancolía y también la reflexión son presentadas con una prosa de limpieza poco frecuente. Hace apenas unos días, el autor comentaba en una página de Internet donde habitualmente escribe (www.aguasdeceniza.blogspot.com) que le habían concedido un accésit en un concurso literario de Albacete. Y cruzaba los dedos para pedir que siguiera la racha. Viendo la enorme calidad de sus cuentos, el lector comprende que no se trata de una simple racha, sino de justicia. Gonzalo Gómez Montoro tiene madera, y El armario de Abdou es su última demostración editorial".

viernes, 26 de junio de 2009

Portada de la "Antología de la novísima narrativa breve hispanoamericana"


Hace unos días nos comunicaron a los seleccionados que la Antología de la novísima narrativa breve hispanoamericana 2008, publicada por Grijalbo-Random House Mondadori, estaba a punto de ser impresa y distribuida por todos los países de habla hispana. En un principio se estimó que aparecería durante el mes de mayo, como se puede apreciar en la imagen. Cuando la reciba (se supone que en breve), haré un análisis de los cuentos antologados. Por lo pronto, aquí cuelgo la portada de la publicación.

sábado, 9 de mayo de 2009

"La soledad de los ventrílocuos", de Matías Candeira


Relatos alucinógenos

“La soledad de los ventrílocuos”. Matías Candeira. Tropo editores. 178 páginas / 15 e.

Pocos autores hacen su entrada en el mundo de las letras con obras del calado de La soledad de los ventrílocuos. Este libro es una colección de catorce relatos de marcado aliento poético, en su mayoría desarrollados en ambientaciones oníricas o en mundos que podrían considerarse próximos al surrealismo, pero que en realidad son la muestra de que el escritor posee un universo propio. Es el caso de “Flores, señor…” o del cuento que da nombre al volumen, en el cual los dos personajes mantienen una conversación absurda que recuerda a ciertas piezas teatrales de Beckett o Jarry y que, sin embargo, tiene el sello personal de Candeira, con esos diálogos precisos y verosímiles que iremos encontrando a lo largo del libro.

Son muchas las influencias ilustres que pueden rastrearse en estos cuentos, tanto literarias como cinematográficas (extraordinaria esa mano de “Un trozo de otra mujer”), aunque ninguna llega a ser tan manifiesta como para ahogar la voz del autor. Así pues, el magisterio de Cortázar o Eloy Tizón sobrevuela relatos tan intensos y originales como “Insectos” o “Al final de Sara”, éste último uno de los mejores del conjunto, y en el que Candeira logra que un agujero en el vientre de una mujer cante boleros y nos emocione igual que al narrador. Con todo, y a pesar de la imaginación que rebosan los textos, quizá sea la capacidad de crear imágenes el rasgo más destacado del libro. “Fuegos en la oscuridad”, por citar un ejemplo, es una concatenación de metáforas de una potencia visual realmente impactante, igual que sucede con la descripción física del comprador de cabezas de “Los que esperan”, un cuento de atmósfera muy conseguida.

La colección alterna cuentos de extensión mediana, un relato que podría considerarse una novela corta (“La segunda vida”) y otros de apenas dos páginas, pero ni siquiera en los textos más breves desciende el nivel, como demuestran esas dos piezas magníficas de humor tituladas “Jugar” y “Todas las posibilidades”. Por cierto, el libro no podía tener mejor cierre que “El hombre en el barreño”, un relato de una sensibilidad extraordinaria. Apunten el nombre de Matías Candeira para un futuro inmediato.

Publicado en el semanario cultural Ababol de La Verdad de Murcia el 9-V-09

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Matías Candeira nació en Madrid en 1984. Actualmente es estudiante de Guión en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de Madrid. Su trabajo como cuentista ha sido recogido en diversas publicaciones: Antología de la novísima narrativa breve hispanoamericana (Unión Latina & Random House Mondadori), Relatos en cadena (Alfaguara, 2008), Parábola de los talentos (Gens ediciones, 2007), o Noche de relatos (NH ediciones, 2007), éste último traducido al inglés y al alemán. Durante los últimos años ha obtenido numerosos premios literarios, entre otros muchos, el Certamen de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid, Premio Provincia de Guadalajara de Narrativa, Certamen Literario Pedro de Atarrabia, Premio Internacional de Narrativa Tomás Fermín de Arteta o accésit en el Premio Mario Vargas Llosa NH de Relato. La soledad de los ventrílocuos es su primer libro publicado.

lunes, 27 de abril de 2009

Presentación de "Negro sobre fondo azul", "Las guapas deberían morir" y "El armario de Abdou"


Como estaba previsto, el pasado sábado 25 a las 19:30 se presentaron los tres últimos números de la colección "La Biblioteca del Tranvía", entre los cuales se encuentra El armario de Abdou. La presentación tuvo lugar en un sitio bastante original, la terraza del Centro Párraga, durante el transcurso del Festival de Literatura SOS 4.8 Murcia. Compartí mesa con Julia R. Robles, que presentó su libro Las guapas deberían morir; y con José María Jiménez, quien hizo lo propio con una colección de cuatro relatos titulada Negro sobre fondo azul. El editor de Tres Fronteras (primero por la izquierda), José Antonio Bascuñana, fue quien introdujo el acto. Después de la presentación se repartieron ejemplares de los tres libros. En las fotos se pueden apreciar las estupendas vistas de Murcia que se divisaban desde la terraza.

jueves, 16 de abril de 2009

"El armario de Abdou", mi primer libro


Hoy he recibido los ejemplares de El armario de Abdou, mi primer libro hasta la fecha. El volumen contiene siete cuentos escritos a lo largo de los últimos tres años. Se trata de una edición no venal de sesenta páginas, publicada por la editorial murciana Tres Fronteras dentro de la colección "La Biblioteca del Tranvía", una iniciativa para fomentar la lectura. El diseño de la edición (premiado recientemente a nivel nacional) ha corrido a cargo del estudio Paparajote.
El libro será repartido próximamente de forma gratuita en la parada de la Biblioteca Regional del tranvía de Murcia y, según tengo entendido, en diferentes puntos de toda la comunidad autónoma. Se presentará al público en el festival Literatura SOS 4.8. junto a Las guapas deberían morir, de Julia R. Robles y Negro sobre fondo azul, de José María Jiménez. Anunciaré la presentación en este blog cuando sepa con toda seguridad el momento y el lugar donde se va a celebrar.

viernes, 10 de abril de 2009

Reseña de "Ambos tres", de Pablo Sanz Martínez


Realidad esperpéntica

“Ambos tres”. Pablo Sanz Martínez. Tres Fronteras. 146 páginas / 12 e

Los tres textos que componen este libro —dos novelas cortas y un cuento— presentan una mirada esperpéntica sobre determinados aspectos de la sociedad española contemporánea. La primera novela, Interior. Semilujo. Céntrico, narra las desventuras de un oficinista que tiene su hogar en el espacio que queda por debajo del hueco de un ascensor. A través de esta anécdota, y con un humor descacharrante en la línea de Eduardo Mendoza (léase la trilogía iniciada con El misterio de la cripta embrujada), Pablo Sanz realiza una ocurrente sátira de las condiciones de la vivienda en las ciudades españolas, sobre todo en lo referido a sus precios desorbitados y a sus minúsculas dimensiones. Sin embargo, a pesar de la vivacidad de la prosa y de algunas situaciones verdaderamente ingeniosas, el argumento está demasiado exprimido y la narración pormenorizada en exceso, y lo que sería una anécdota apropiada para un relato corto acaba por cansar al lector en los dos últimos capítulos.

Algo parecido sucede con la segunda historia, expresivamente titulada ¡Imbécil!, en la que el autor se sirve de la inusitada patología sexual del protagonista para parodiar, entre muchas otras cosas, a ciertos sectores del feminismo más radical. El estilo de ¡Imbécil! tiene la rapidez y el desenfado apropiado para las situaciones que plantea; y, si bien es cierto que el episodio del congreso feminista tiene abundantes aciertos y llega a ser desternillante, el desarrollo de la anécdota, basado en la inverosímil peculiaridad del narrador, pronto empieza a perder interés, de modo que las andanzas posteriores no consiguen mantener la tensión del comienzo.

El cuento final, Jon, es el ácido retrato de un joven, símbolo de esa generación de españoles que ahora ronda la veintena y que destaca por su ignorancia y desinterés hacia todo aquello que no represente diversión y placer inmediato. Sin duda, Pablo Sanz domina el difícil arte de la caricatura, aunque en este caso podría achacársele el uso de lugares comunes en la caracterización de los personajes.

Publicado el 10-IV-09 en el Semanario cultural Ababol de La Verdad de Murcia.

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sábado, 21 de marzo de 2009

Reseña de "Cuestión de locura", de Ismaíl Kadaré


Radiografía de un país

“Cuestión de locura”. Ismaíl Kadaré. Alianza. 320 páginas / 20 euros

En el prólogo a Carlota Fainberg, Muñoz Molina afirma que la novela corta “es tal vez la modalidad narrativa en la que mejor resplandece la maestría”. De este modo, las cuatro novelas cortas que forman este volumen no hacen sino ratificar la enorme calidad de Ismaíl Kadaré como narrador. Escritas a lo largo de cuarenta años, las obras tienen como eje central la localidad de Gjirokaster —lugar de nacimiento de Kadaré— y representan, con la excepción de La estirpe de los Hankoni (ambientada en el siglo XVIII), un documento extraordinario de la vida en Albania en la segunda mitad del siglo XX, es decir, en la era comunista y bajo el férreo dominio de Enver Hoxha.

Cuestión de locura es un relato marcadamente autobiográfico, narrado por un niño que asiste al cambio de época que representa la llegada a Albania de la influencia soviética. A través de las peripecias del protagonista, y siempre de un modo implícito, conocemos la intrahistoria de este acontecimiento; sabemos de vidas y sucesos anónimos que nunca aparecen en las crónicas oficiales, y que en este caso muestran cómo los rencores, las envidias y los odios ancestrales fueron vengados por los oportunistas que se hicieron con el poder.

En El desprecio —quizá la obra más perfecta del conjunto—, una aristócrata desposeída intenta recuperar sus privilegios concertando el matrimonio de su hija con un joven afecto al Partido. Se inicia así un profundo estudio psicológico y social a la manera de las novelas del diecinueve, trazado con una escritura sobria y la intensidad propia del género. A continuación, una historia escrita a los veintiséis años, Días de juerga, indica la temprana e insólita madurez del escritor. Esta novela, que fue censurada por el régimen comunista, describe las divertidas andanzas de dos estudiantes zascandiles, empeñados en contravenir todas las normas del momento.

Finalmente, La estirpe de los Hankoni es la crónica novelada del nacimiento, auge y decadencia de una familia marcada por el infortunio, escrita con ciertas reminiscencias a los Buendía de Cien años de soledad y reducida a lo puramente esencial. Las traducciones del albanés de Ramón Sánchez Lizarralde son dignas de alabanza. A la altura de este autor extraordinario llamado Kadaré.

Publicado el 21-3-09 en el semanario cultural Ababol de La Verdad de Murcia

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Ismail Kadaré (Gjirokaster Albania, 28 de enero de 1936) es uno de los escritores albaneses más famosos. Estudió en la Universidad de Tirana y en el Instituto Gorky de literatura universal de Moscú hasta 1960. Ese mismo año, tras la ruptura de relaciones entre Albania y la Unión Soviética regresa a su país donde se dedica a escribir para distintas revistas de literatura y publica sus primeras poesías. Sin embargo es con su primera novela El General del Ejército Muerto, publicada en 1963, con la que consigue reconocimiento dentro y fuera de su país como uno de los escritores albaneses de mayor talento. Desde entonces ha publicado numerosas obras que lo han situado como uno de los escritores europeos más importantes del siglo XX, entre ellas destacan El Palacio de los Sueños, Abril quebrado, El Monstruo o Los Tambores de la Lluvia. Su obra ha sido traducida a más de 40 idiomas. En 1990, justo antes de la caída del comunismo en Albania, Kadaré solicitó asilo en Francia, afirmando que "Las dictaduras y la literatura auténtica son incompatibles... Un escritor es el enemigo natural de una dictadura." Kadare permaneció en Francia hasta 1999, momento en el que regresa a Albania. Kadaré es probablemente el intelectual más importante de Albania y uno de los más activos en Europa, donde su activo compromiso jugó un destacado papel en el esclarecimiento internacional del drama de los albaneses de Kosovo. Desde la estabilización parcial de la situación de los albanokosovares, Ismail Kadaré vuelve a pasar largas temporadas en Tirana tras casi nueve años de autoexilio en Francia. (Fuente: Wikipedia)

sábado, 28 de febrero de 2009


Retrato de un novelista

“La prosa de Pedro García Montalvo”. Ricardo Escavy Zamora (Ed.). Universidad de Murcia. 138 páginas / 9 euros


El presente volumen recoge seis conferencias que abordan diferentes aspectos de la obra narrativa y ensayística de Pedro García Montalvo, escritor que pertenece, junto a Salvador García Jiménez y Eloy Sánchez Rosillo, entre otros, al selecto grupo de autores murcianos que han conseguido trascender las fronteras literarias de la región. En su extenso y ameno prólogo, el editor del libro Ricardo Escavy Zamora muestra la evolución de la obra de García Montalvo desde sus comienzos de cuentista en La primavera en viaje hacia el invierno y Los amores y las vidas hasta su colección de artículos El aire libre, sin dejar de lado novelas como El intermediario, Las luces del día o Retrato de dos hermanas.

En la primera conferencia, Javier Díez de Revenga adscribe los relatos breves de García Montalvo al género de la novela lírica, y realiza con ellos una sugerente caracterización por tipos. A continuación, Santiago Delgado hace una aguda lectura del cuento La condesa Ángela de Yeste, relato para Delgado canónico por cuanto en su análisis aparecen claramente las claves estéticas, literarias y filosóficas del escritor murciano. Uno de los mejores conocedores de la obra de Montalvo, Pascual García, aborda el tema de los personajes femeninos y los cambios en el tratamiento de la mujer a lo largo de las novelas. Por su parte, José Belmonte realiza un análisis preciso de Las luces del día, a su juicio la obra más ambiciosa del autor tanto por la extensión como por la intensidad de sus páginas.

José María Pozuelo y Victorino Polo reparan en la reciente colección de artículos El aire libre; si bien el primero valora el libro a partir de dos vertientes, la considerada como poética y la relacionada con el relato, el segundo parte del texto de García Montalvo para hacer un análisis externo de la Literatura y la Crítica. En resumen, este volumen nos ayuda a profundizar un poco más en la obra de un autor imprescindible del panorama literario español.

Publicado en el semanario cultural Ababol de La Verdad de Murcia el 28-II-09

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sábado, 7 de febrero de 2009

Crítica de "La pasión del poder", de José Antonio Marina


¿Cómo se ejerce el poder?

La pasión del poder. José Antonio Marina. Anagrama. 230 páginas / 17 euros


Como ya hiciera en su extraordinario estudio sobre la estupidez titulado La inteligencia fracasada, por citar un ejemplo reciente, el filósofo, articulista y ex-profesor de secundaria José Antonio Marina realiza en su último libro un análisis de un área metafísica —la del poder, en este caso— siguiendo una metodología que él mismo ha convertido en su sello personal y que le permite llevar a cabo este ensayo con notable acierto. No en vano, en La pasión del poder combina la rica documentación que, sin ser abrumadora, suele caracterizar a sus obras con un estilo ágil y ameno, casi periodístico, salpicado de ejemplos e ilustrativas metáforas que hacen de ella una lectura accesible al gran público sin que pierda un ápice de su rigor filosófico.

Tiene razón el autor (y es un punto a favor del libro) cuando afirma que la tesis fundamental de la obra es bastante atrevida, pues ésta sostiene que todas las teorías de legitimación del poder son, en realidad, ficciones que el hombre necesita para lograr un consenso en torno a qué y cómo se ejerce el poder. No vamos a discutirle a Marina el acierto o no en este aspecto, pero, de entrada, uno ve como algo positivo y necesario que un intelectual tome riesgos, que intente abrir nuevos caminos y rehúya el lugar común sin caer en excentricidades, vanas abstracciones o palabrerías de lujo. De hecho, el filósofo toledano defiende su tesis con firmes y numerosos argumentos y la persuasión propia del buen ensayista.

Dada la abundancia que existe en el mercado de ensayos sobre el poder político en particular, es loable que José Antonio Marina haya emprendido la difícil tarea de abordar el poder desde un punto de vista más general, y que lo haga, por tanto, teniendo en cuenta sus diferentes ramificaciones y las formas en que se desempeña, marcando con precisión los lindes de un terreno tan vasto y procediendo a su estudio con el afán clasificatorio de un entomólogo. Así pues, a La pasión del poder sólo se le podría objetar cierta falta de profundidad en capítulos puntuales, que quizás necesitarían más desarrollo o extensión por la complejidad del tema tratado.

Publicado en el semanario cultural Ababol de La Verdad de Murcia el 7-II-09

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sábado, 17 de enero de 2009

Reseña de "Muerte entre poetas", de Ángela Vallvey


Crimen en el cigarral

“Muerte entre poetas”. Ángela Vallvey. Planeta. 354 páginas. / 20’50 e

Si la calidad de las últimas novelas premiadas con el Planeta era discutible, podemos decir que la finalista de 2008 merece sin duda el reconocimiento y la cuantiosa dotación económica del galardón. La obra de Vallvey cumple los requisitos mínimos para ser incluida dentro del género policiaco y, a la vez, realiza un homenaje directo a la escritora inglesa Agatha Christie, pues el punto de partida es un asesinato acaecido durante una reunión —un congreso de poetas en un cigarral de Toledo— y del que todo el mundo es sospechoso, incluyendo, cómo no, al mayordomo.

La espina dorsal y uno de los aciertos de Muerte entre poetas es el perfil caleidoscópico que los personajes realizan de la víctima a la manera de películas como Ciudadano Kane o de novelas como Mientras agonizo, y que representa un retrato irónico y en ocasiones sarcástico de ciertas esferas del mundo intelectual. También es destacable que Vallvey haya sabido poner al día algunos de los elementos imprescindibles de la novela policiaca, pues, como es natural en nuestros tiempos, el protagonista —y detective— se sirve de la tecnología para avanzar en sus pesquisas: usa el correo electrónico, posee una página Web, frecuenta las bitácoras y la Wikipedia, husmea en los portátiles de los sospechosos, etc. Esto, al igual que la frescura y la espontaneidad de los diálogos, proporciona una mayor verosimilitud a la narración.

Vallvey muestra buenas dotes de observación psicológica así como un claro dominio del oficio de novelista. De hecho, consigue que los personajes tengan una coherencia sólida; ambienta las escenas con los detalles precisos y encuentra el tono adecuado desde el principio sin dejar de mantenerlo, sabiendo cuándo es conveniente incrementar la tensión y en qué momento se debe aplicar el humor para lograr así un contraste brillante. Igualmente, los distintos saltos en el tiempo se suceden con naturalidad y pertinencia, lo que sirve para dar mayor ambición al relato. En definitiva, Muerte entre poetas es la mejor prueba de que calidad y mercado no tienen por qué estar reñidos.

Publicado el 17-I-08 en el suplemento cultural Ababol de La Verdad de Murcia

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