domingo, 26 de julio de 2015

El diario "Nueva Tribuna" reseña nuestra traducción de "La dulce"


El diario madrileño "Nueva Tribuna" publicó recientemente una elogiosa reseña de la traducción y el postfacio de "La dulce", de Fiódor Dostoievski, que hice junto a Bienvenida Sánchez para la editorial Funambulista. La reseña, de Mercedes Suero Fernández, puede leerse en este enlace: http://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/dulce-dostoievski-particular-salvavidas/20150619094641117329.html

jueves, 11 de junio de 2015

"Viaje a Béziers, capital de la ultraderecha en Francia", reportaje publicado en "El Confidencial.com"

Foto: Imagen del casco histórico de Béziers, ciudad gobernada por la extrema derecha (Foto: Irene Ortega).


Con 75.000 habitantes, Béziers es la mayor población francesa gobernada por la extrema derecha. Un tercio de ellos son pobres. Mientras, el alcalde de la capital de una comarca que fue la mayor productora mundial de vino, posee un censo étnico: “Los inmigrantes africanos están sustituyendo a los franceses blancos”. Desempleo, pobreza, inmigración e inseguridad son los factores que, según los sociólogos, auparon a la extrema derecha a varias alcaldías en las elecciones municipales de 2014. Este es el relato de un viaje a su plaza fuerte.

Para leer el reportaje:  
Viaje a Béziers, la capital de la ultraderecha en Francia. Noticias de Mundo  http://goo.gl/Jqwy0S

viernes, 15 de mayo de 2015

"La televisión ilustrada", artículo publicado hoy en "La crónica" y "El diario.es"

Ayer por la mañana viajé a Ereván, en Armenia. En mi breve estancia en la ciudad, visité una exposición fotográfica sobre el genocidio de este pueblo a manos turcas, y, paseando por sus calles, aprendí muchas cosas de la época en que formó parte de la URSS. Por la tarde me desplacé a la Isla de la Reunión: en unas pocas horas conocí parte de la historia y de la cultura de este lejano territorio de Francia, y entré en los hogares de varios de sus habitantes, que me invitaron a beber té y me explicaron cómo era su vida diaria mejor que cualquier guía. Por la noche ya estaba algo cansado, así que volví a Europa, y me quedé observando a un artesano de los Alpes que fabricaba zuecos. Todo gratis y sin salir de casa gracias a la televisión pública francesa.

En efecto, programas como Echappées belles o Fourchette et sac à dos, a los que me refiero veladamente en el párrafo anterior, tienen la virtud de convertir al telespectador sedentario de nuestros días en una especie de viajero de la época romántica, más que en un simple turista. Ya sea para mostrarnos las profundidades acuáticas del planeta, como hace Thalassa, otro de mis programas favoritos, o el duro camino a la escuela que recorren muchos niños desfavorecidos del mundo, como vemos en Les chemins de l’école, los reportajes de producción propia que emiten las cadenas France 2, 3 y 5 están concebidos con el espíritu humanista de la Ilustración, y con el mismo afán por divulgar las costumbres de otros países que por desmontar nuestros prejuicios sobre ellos.

"La televisión pública francesa nos ha devuelto el placer de disfrutar de este medio de comunicación"

Estos programas suelen prestar además una atención especial a los oficios manuales. En una sociedad tan fascinada por los trabajos etéreos —y a menudo inútiles: especulador, modelo, financiero, etc.— como es la occidental, los documentales de Les Carnets de Julie —en los que se visita a los más variados artesanos de Francia— dignifican por igual al mejor viticultor de Burdeos que al más humilde tonelero de la Auvernia. De este modo apreciamos también algunas de las grandes conquistas sociales del país, como es el haber conseguido, por ejemplo, que un menestral pueda ser tan refinado y preciso al hablar como una persona instruida, o que el trabajo manual bien hecho sea reconocido pública y económicamente al mismo nivel que el intelectual.

Por estos motivos, los españoles que nos aburrimos con el fútbol, las series y los reality shows, o con la última moda de los concursos de cocina, y que apenas sintonizamos la televisión española más allá de los informativos y programas como Salvados, le debemos a la televisión pública francesa el habernos devuelto en los últimos años el placer de disfrutar de este medio de comunicación masivo.

Igualmente, las cadenas antes mencionadas demuestran que, lejos de ser una utopía, como parece pensarse en nuestro país, tener una televisión digna es posible, y que, además de servir como un medio público de carácter educativo, informativo y de entretenimiento, puede tener muchos espectadores en horarios de máxima audiencia.

Para leer el artículo en La Crónica, pincha AQUÍ

jueves, 7 de mayo de 2015

"El armario de Abdou" en el club de lectura de la Biblioteca "Salvador García Aguilar"





         ¿Qué supuso para mí publicar "El armario de Abdou"?
En “El armario de Abdou”, que hoy comenta este club de lectura, hice una selección con los siete mejores cuentos (o con los menos malos) de los muchos que escribí entre los 22 y los 26 años, y en los que, como se podrá apreciar, hay una clara influencia de escritores como Manuel Rivas o Manuel Vicent, o de los cuentistas españoles de posguerra como Ignacio Aldecoa, Miguel Delibes o Jesús Fernández Santos, que siempre han sido algunos de mis autores favoritos de relato corto.

Esta primera experiencia editorial supuso para mí un gran aprendizaje como escritor. En primer lugar, descubrí que la literatura y el mundillo literario no son la misma cosa, y que a veces son incluso la contraria. También aprendí que la literatura no debería entenderse como una carrera orientada hacia el éxito social, ni tampoco hacia el triunfo económico, y que, por tanto, un libro sólo debería publicarse por razones estrictamente literarias, y siempre y cuando el autor, al escribirlo, se haya exigido el máximo a sí mismo (dos condiciones que a menudo se incumplen en nuestro más que saturado mundo editorial). Yo intento ser coherente con mis palabras y, desde la aparición de este librito, no he vuelto a publicar otro como autor, pese a que desde entonces estoy trabajando en una nueva colección de cuentos.

La publicación de “El armario de Abdou” también supuso para mí otra lección importante: la de no prestar demasiada atención a las modas literarias, que tanta influencia tienen en España. Y lo digo por una anécdota significativa: en el año 2009, cuando se publicó “El armario de Abdou”, los escritores de mi edad seguían la omnipresente moda de la llamada “Generación Nocilla”, que les incitaba a ambientar sus historias, deshumanizadas y escapistas, en lugares remotos de Estados Unidos o de Siberia, o a escribir poemas sobre fórmulas matemáticas o teorías físicas. En resumidas cuentas, estos autores huían de cualquier tema relacionado con nuestros problemas de la realidad más cercana.

Yo, más provinciano y menos moderno y cool que ellos, escribía, por ejemplo, sobre los inmigrantes africanos que rebuscaban en los cubos de basura de mi barrio, sobre un exfutbolista arruinado y olvidado, o sobre las obsesiones de un anciano viudo, solitario y triste, como podía ser mi vecino Juan. Tan sólo seis años después de publicarse el libro, resulta que el inmigrante soy yo, que los españoles somos los que buscamos entre las basuras de Londres, Berlín o Montpellier para amueblar nuestros apartamentos, y poca gente se acuerda ya de la “Generación Nocilla”.

Para no extenderme demasiado, añadiría una sola apreciación: “El armario de Abdou” constituye, modestamente, un intento de escritura literaria y lo que ello conlleva: importancia de la adjetivación y del lenguaje, de la ambientación y de los detalles, de la evolución psicológica de los personajes y de la trascendencia humana de la anécdota, es decir, los componentes de la narración tradicional que, con frecuencia, han sido relegados a un segundo plano por los autores de mi edad. No en vano, creo que el escritor, entre otras cosas, debe ser tanto un artesano del lenguaje como un testigo crítico del tiempo que le ha tocado vivir.

Muchas gracias por el tiempo dedicado a leer y comentar este humilde librito de cuentos. Me hubiese encantado poder estar con vosotros. Un saludo afectuoso,
         Gonzalo Gómez Montoro

 

sábado, 2 de mayo de 2015

"Desde el exilio, con "Cambiemos Murcia", artículo en "La Opinión de Murcia"

Hace tres años que emigré de Murcia, y como yo son numerosas las personas que desde el comienzo de la crisis se han marchado de la ciudad en busca de un empleo. Es cierto que nadie me obligó a hacerlo, pero ¿qué otra salida le queda a alguien sin trabajo ni probabilidad de conseguirlo, y que, además, no tiene ayudas sociales ni posibilidad de emanciparse? Por mucho que la estimes, una ciudad que no ofrece oportunidades termina siendo inhabitable, y en la práctica te fuerza a irte de ella.

Y es que precisamente así era la Murcia que dejé atrás: una ciudad con uno de los peores servicios de transporte público de toda España, un alto porcentaje de parados y de ciudadanos viviendo bajo el umbral de la pobreza, un gran número de familias desahuciadas, una política cultural casi inexistente, unas fuerzas del orden que agredían impunemente a manifestantes pacíficos, unas pedanías y una huerta más que descuidadas, una descarada complicidad entre la Iglesia y las autoridades, y en la que las mayores inversiones se realizaban en festejos paternalistas concebidos como válvula de escape para la población frustrada.

"Una ciudad que no ofrece oportunidades termina siendo inhabitable, y en la práctica te fuerza a irte de ella"

Durante estos tres años he pensado en muchas ocasiones que esta situación desastrosa iría mejorando, y que más temprano que tarde podría regresar definitivamente a Murcia, pero en mis esporádicas visitas me he desengañado: cada vez que pasaba por algún barrio popular (los cambios sociales siempre se aprecian mejor en las zonas humildes), como en el que siempre he vivido, veía la ciudad más degradada, y me encontraba a más personas que tenían la intención de emigrar o, peor aún, que estaban resignadas a que ya no hubiera mejoría.

Afortunadamente, en este panorama deprimido donde todo parecía condenado a continuar igual de forma indefinida, ha surgido una esperanza. La candidatura Cambiemos Murcia, formada por ciudadanos independientes e integrantes de partidos políticos con un claro compromiso demostrado en movimientos sociales y en la oposición al gobierno local del PP, tiene la firme determinación de cambiar de raíz la política del municipio. Para empezar, sus candidatos han sido elegidos en unas primarias abiertas que han contado con una gran participación, y los puestos que ocupen rotarán cada dos años para garantizar la pluralidad de la candidatura.

Pese a que las trampas de la ley electoral impedirán que los emigrantes votemos en las elecciones municipales (y, muy probablemente, en las autonómicas y en las generales), quiero mostrar mi apoyo desde Francia a la candidatura de Cambiemos Murcia. Confío en ella para que el gobierno municipal pase a servir a los ciudadanos en lugar de servirse de ellos (como hasta ahora ha ocurrido), y para que muchas de las personas que hemos tenido que marcharnos volvamos a disfrutar de una oportunidad en nuestra ciudad de origen.

Para leer el artículo en "La Opinión de Murcia", pincha AQUÍ