jueves, 26 de marzo de 2015

Crónica "Marchas de la Dignidad 2015" en Montpellier, en Eldiario.es

Las Marchas de la Dignidad también llegaron hasta Francia

El colectivo de emigrantes españoles “Marea Granate” de Montpellier volvió a tomar las calles para exigir “Pan, Trabajo, Techo y Dignidad”.


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jueves, 19 de marzo de 2015

"Por una Emigración Digna", mi artículo de hoy en "La Opinión de Murcia"

La gran emigración que se está produciendo hoy en día desde España hacia otros países del mundo, principalmente del norte de Europa, es un hecho incontestable. Tanto es así que los partidos políticos —PP y PSOE fundamentalmente— que hasta hace pocos meses negaban esta evidencia, o le restaban importancia, se apresuran ahora a dedicarle un lugar privilegiado en sus campañas electorales.

Pero la emigración no es un asunto que pueda abordarse fácilmente desde un despacho, ni para el que puedan improvisarse unas cuantas soluciones —o mejor dicho, anteproyectos de solución— a fin de arañar votos. Al contrario: para saber de veras de qué se trata, uno tiene que haber probado el trago amargo del exilio económico así como la incertidumbre y las dificultades que este trance conlleva.

Por ello, desde Izquierda Unida-Francia y con la experiencia que nos proporciona nuestra condición de emigrantes, defendemos la campaña llamada “Emigración Digna”. En ella exponemos una serie de propuestas destinadas a mejorar la situación que atraviesan las personas que han tenido —y que aún tienen y tendrán— que abandonar nuestro país en busca de una vida digna.

Nuestra primera propuesta es la derogación del “Voto rogado” —procedimiento aprobado en 2011 por el PP y el PSOE con el apoyo de CIU—, que en las pasadas elecciones europeas obstaculizó o impidió el ejercicio del voto a cerca de un millón y medio de españoles residentes en el extranjero. El “Voto rogado” es, por tanto, una clara violación del artículo 23 de la Constitución Española.

Entre otras medidas relativas al voto, proponemos también la ampliación de los plazos de inscripción en los censos de los consulados y la implantación de un sistema de votación electrónica mediante el certificado digital, como ya utilizan otros países europeos como Bélgica o Estonia.

En tercer lugar, nos posicionamos a favor de la creación de una circunscripción electoral en el exterior, que serviría para que los millones de españoles que residen en el extranjero tuvieran su correspondiente peso político en nuestro sistema electoral. En la actualidad, la representación del voto emigrante es proporcionalmente muy inferior a la que debería tener, y se estima que, si se contabilizase justamente, el voto emigrante podría decidir los resultados de unas elecciones generales.

Igualmente consideramos el derecho de los emigrantes a regresar a España en unas condiciones dignas. Para tal fin proponemos la creación de un “Plan de Retorno” que contenga políticas específicas de empleo, ayudas para el alquiler y la adquisición de la primera vivienda, además de la consideración de la experiencia y de los méritos adquiridos en la actividad laboral desarrollada en el extranjero.

En el plano sanitario defendemos asimismo que los emigrantes tengan asegurada la asistencia médica gratuita hasta que adquieran los derechos similares en los países de destino. De este modo se evitarían las trabas administrativas que sufren muchos emigrantes en el proceso de establecimiento en los países de acogida, y podrían tratarse con mayor rapidez los problemas urgentes de salud.

Finalmente, a nivel autonómico y/o municipal proponemos la apertura de una “Oficina de la Emigración”, en la que se asesore a los emigrantes sobre las condiciones de vida y de trabajo en los países de destino, y donde se agilicen trámites y se gestionen planes de asistencia familiar.

A estas medidas hay que añadir el trabajo que realizamos con movimientos sociales como la “Marea Granate” o con asociaciones como la FACEEF. No en vano, parte de los militantes de IU-Francia llevan más de medio siglo defendiendo los derechos de los emigrantes españoles en este país.

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sábado, 21 de febrero de 2015

"Escritores o diletantes", mi artículo de hoy en el diario "La crónica"


El mayor escritor africano en lengua española, el ecuatoguineano residente en Murcia Donato Ndongo-Bidyogo, que durante décadas ha luchado desde su exilio en España contra las dictaduras de Francisco Macías y Teodoro Obiang, establece una diferencia entre los escritores que cuentan historias sólo para entretener y los que, además de narrar cuentos, tienen la sensibilidad de mirar a su alrededor y denunciar las injusticias que observan. Ndongo-Bidyogo únicamente atribuye a estos últimos la categoría de artistas y califica a los primeros de simples diletantes.

En la región de Murcia se alaba el éxito de numerosos escritores locales que publican en prestigiosas editoriales y que gozan del favor de los lectores y de los medios de comunicación. Esta atención mediática coincide en el tiempo con la mayor crisis socioeconómica que nuestra comunidad autónoma ha sufrido durante el último medio siglo, y que desde 2008 ha tenido entre otras consecuencias los desahucios de muchas familias, la emigración forzosa de miles de ciudadanos y, según informes recientes, la pobreza para 500 000 murcianos, un tercio de la población regional. Son datos que nadie desconoce y que solo los más cínicos se atreven a desmentir.

Sin embargo, ningún escritor de este ilustre grupo —salvo alguna honrosa excepción, como es el caso, por ejemplo, de Lola López Mondéjar— ha alzado la voz para protestar contra esta imparable degradación. No los hemos visto sumarse a ninguna de las plataformas o movimientos que intentan mejorar la desastrosa situación social, ni denunciar a título individual la corrupción que pudre buena parte de la política regional.

En tiempos en que la libertad de expresión se defiende de forma unánime resulta doblemente llamativo este silencio. En otros momentos de nuestra historia los intelectuales que criticaban al poder eran censurados, se exponían al exilio o a acabar en prisión, pero hoy ni siquiera ven peligrar sus empleos, pues la mayoría de los escritores murcianos afamados son funcionarios.

Podría pensarse para justificar su actitud que temen perder el favor de la Administración, sin embargo, la política cultural en Murcia es casi inexistente: la Editora Regional prácticamente no publica desde hace años, apenas se celebran actos de verdadera relevancia, y ya no hay ni Feria del Libro. Entonces —me pregunto—, ¿por qué no denuncian los escritores las injusticias que ven a diario?

Las respuestas a esta pregunta quizá sean dos: por una parte, el concepto de la literatura y de la cultura entendidas como simple entretenimiento, negocio o acto de farándula de sociedad que se impuso en España desde los años ochenta; y por otra, el amiguismo que tradicionalmente ha habido en nuestra región entre escritores y responsables de la Administración, lo que ha acallado las pocas voces contestatarias que hayan podido surgir.

Por ello, una de las tareas a realizar por los jóvenes escritores de Murcia será la de recuperar el papel crítico que a la literatura le corresponde en cualquier sociedad, así como mantener la independencia respecto a los poderes establecidos, sobre todo cuando estos incurran en abusos y corruptelas, como ocurre en la actualidad.

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domingo, 18 de enero de 2015

"¿Qué es la Marea Granate?", artículo publicado en Eldiario.es y La crónica


A estas alturas la pregunta que da título al artículo puede parecer innecesaria. Sobre todo si consideramos que la “Marea Granate” nació hace ya un año y medio, que está presente en los cinco continentes, y que son muchas las familias españolas que tienen algún miembro activo dentro de ella. Sin embargo, cada vez que regreso a España me preguntan: ¿qué es la “Marea Granate”? 

Como su nombre indica, la “Marea Granate” se alinea con otras mareas ciudadanas nacidas al calor del movimiento 15M, como la “Marea Verde” o la “Marea Blanca”, que defienden la enseñanza y la sanidad públicas. En su caso, la “Marea Granate” agrupa a los emigrantes españoles que nos hemos visto forzados a abandonar el país en busca de un trabajo digno. El color granate lo tomamos del pasaporte nacional, imprescindible para encontrar en el extranjero el futuro que nos niegan en España. 

¿Cómo se organiza la “Marea Granate”?, suelen preguntarme también. La marea, que está compuesta por asambleas locales diseminadas por todo el planeta, tiene una organización horizontal, sin jerarquías, en la tradición del movimiento 15M. Los núcleos se encuentran interconectados mediante la web de Marea Granate, las  redes sociales y una asamblea global telemática donde se consensúa la postura del movimiento en asuntos concretos. 

Pero ¿cuál es el objetivo de la “Marea Granate”?, seguirán cuestionándose algunos. El movimiento tiene una doble finalidad: por un lado, establecer una red internacional capaz de llevar a cabo acciones conjuntas y simultáneas por todo el mundo; y por otro, ayudar al emigrante recién llegado a los países de destino. No nos cansamos de decir que no todos los españoles que emigran son jóvenes con estudios superiores y sin cargas familiares, como afirma el tópico; también hay muchas familias con hijos que se marchan sin saber idiomas y sin tener un contrato de trabajo, y que cada vez lo hacen en peores condiciones. Nada que ver con la falsa imagen difundida por el programa televisivo “Españoles por el mundo”. 

¿Y qué ha hecho la “Marea Granate” en este tiempo? Desde su nacimiento ha promovido iniciativas tanto en defensa de los derechos de los emigrantes españoles en el extranjero, como en apoyo de los derechos de los ciudadanos residentes en España. Por citar algunos ejemplos, la marea organizó sonadas protestas contra el anteproyecto de reforma de la Ley del Aborto del exministro Gallardón, secundó las Marchas de la Dignidad y, en la actualidad, denuncia la obstaculización que para el ejercicio del voto de los emigrantes españoles representa el procedimiento del “Voto rogado”. 

Durante los próximos meses la “Marea Granate” —que ya se ha convertido en uno de los principales colectivos de exiliados económicos a nivel mundial— seguirá movilizando a los emigrantes españoles residentes en el extranjero, y denunciando que la salida anual de España de decenas de miles de ciudadanos no es voluntaria, ni está motivada por simple “espíritu aventurero”, como afirma frívolamente nuestro gobierno. No en vano, uno de los lemas del movimiento es “No nos vamos, nos echan”.

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