Después de año y medio de trabajo, a veces uno necesita darse ánimos para continuar lo que parece un proyecto inacabable. Esto es más o menos lo que me pasa con la traducción de John Thomas and Lady Jane (The Second Lady Chatterley's Lover), o lo que es lo mismo, la traducción de la segunda versión que DH Lawrence escribió de El amante de Lady Chatterley, anterior a la obra canónica. El gran escritor británico realizó tres versiones de este clásico novelístico del siglo XX, pero las dos primeras fueron censuradas y no se publicaron hasta después de su muerte. La tercera, que fue la que llegó al gran público, se reescribió con muchos cambios y supresiones, de modo que pueden considerarse tres obras distintas. En esta segunda versión se basó la película Lady Chatterley, estrenada en 2006, de la francesa Pascale Ferran. El libro original sobre el que trabajo reproduce en su cubierta un fotograma de la película, protagonizada por Marina Hands, que ganó el César a la Mejor Actriz por su interpretación. Ahora que he llegado a la mitad de sus aproximadamente quinientas páginas, uno se siente con ánimo renovado.
Aguas de ceniza
Blog personal de Gonzalo Gómez Montoro
jueves 15 de marzo de 2012
miércoles 22 de febrero de 2012
Albert Nobbs en "Página 2", de TVE
Este es el espacio que el programa "Página 2", de TVE, dedicó el domingo pasado a la película y al libro de "Albert Nobbs". Aunque se centran en la película, recomiendan la novela y alaban el enorme potencial del personaje.
martes 21 de febrero de 2012
Reseña de "Solo guerras perdidas", de Pascual García, en el nº4 de "Caxitán"
Pascual García
Editorial Alfaqueque
Cieza, 2010
255 páginas
Lo primero que percibirá el lector habitual de Pascual García (Moratalla, 1962) es que su última novela, Solo guerras perdidas, tiene como escenario principal el recurrente territorio narrativo de Los Olmos, espacio literario que se emparenta por varias razones —entre ellas su carácter rural y su cercanía al periodo temporal de la Guerra Civil española— con los de Región, del madrileño Juan Benet, o Celama, del leonés Luis Mateo Díez. Como tal, algunos personajes son reincidentes en la novelística de Pascual García, como es el caso del protagonista, Aníbal Salinas, quien también aparece en la novela Nunca olvidaré tu nombre. Estos, no obstante, no son los únicos referentes literarios que encontrará el lector a poco que se adentre en estas páginas. Los ecos rulfianos de Pedro Páramo son rastreables en el personaje de Aníbal llegando a la sierra a lomos de una mula en un paisaje que, pese a las diferencias, recuerda a la inolvidable Comala del autor mejicano.
Aníbal Salinas nació y creció en Los Olmos en el seno de una familia republicana. Sin embargo, al estallar la guerra decide alistarse en el bando sublevado y marcharse al frente. Hacia el final de la contienda, se le encarga la misión de volver a su lugar de origen y entrar en contacto con los últimos resistentes del ejército perdedor que, escondidos en las montañas, cuentan con el apoyo popular unas veces y, otras, no dudan en recurrir a la violencia para obtener todo lo necesario para la supervivencia. Sirviéndose de sus amistades de la infancia o de antiguos amores, Aníbal deberá unirse en secreto a los resistentes, agruparlos y tenderles una trampa en la que las tropas franquistas acabarán con todos ellos.
Al hilo de este argumento, Pascual García se confirma como uno de los pocos novelistas españoles actuales que se atreven a ubicar su narrativa en el entorno rural, en un olvido que ya empieza a ser sangrante en nuestras letras, más aún con el total desinterés que muestran las nuevas hornadas de autores con la mediática Generación Nocilla a la cabeza. Desde Miguel Delibes y Josep Pla, los dos escritores de la segunda mitad del siglo XX para los que el campo y su gente fueron temas narrativos fundamentales, y con la ya mencionada excepción de Luis Mateo Díez, Pascual García viene a llenar ese vacío que también se manifiesta llamativamente en las letras murcianas actuales. No solo los campos, sino también las montañas aparecen como escenarios fundamentales de Solo guerras perdidas. Estas constituyen un personaje de la novela, y no secundario, pues, como leemos en la página 42: «Los rostros de la mujer y del hombre (…) los acercaba al paisaje (…) Eran ellos mismos la sierra».
El protagonismo del paisaje se conjuga con el gusto del autor por los objetos humildes —y hasta hace poco tan cotidianos— en esa especie de homenaje que Solo guerras perdidas representa para las banquetas, las navajas, las pellizas, los aperos de labranza y tantísimos objetos más que, si no han desaparecido ya, no solo han sido olvidados y menospreciados en la literatura, sino también en la memoria colectiva de nuestra sociedad. La novela asimismo utiliza con asiduidad las palabras del terruño, vocablos precisos y expresivos en peligro de extinción por dicho descrédito de todo lo relacionado con el mundo rural. Las trochas, las veredas, los riscos, etc., así como las numerosas plantas silvestres que se suceden en estas páginas convierten a la novela en un valioso testimonio de esa riqueza léxica que amenaza con hundirse para siempre en el fondo de los diccionarios.
Aun así, el mayor logro de Solo guerras perdidas puede que sea la creación de su protagonista, Aníbal Salinas, personaje en cuya mente penetra el lector gracias a la inserción de sus pensamientos marcados en cursiva. Tenemos de este modo un plano doble en el que, de un lado, nos situamos en la historia mediante la voz del narrador y, de otro, en el interior psicológico del protagonista, lo que confiere a la novela una complejidad nada habitual en estos pagos literarios. Aníbal Salinas es un personaje complejo, contradictorio, y, por tanto, verosímil. Actúa movido por sentimientos enfrentados, por razones nobles y viles, como todos hacemos en la vida real, con lo que se aleja de la perspectiva maniquea con la que tan a menudo se aborda la Guerra Civil en la literatura y el cine español.
Su condición de personaje zarandeado por las circunstancias, arrastrado a cometer actos deshonrosos, convierte a Aníbal Salinas en todo un símbolo de los aciagos días en los que se ambienta la novela y, por extensión, de todos aquellos que se han visto envueltos en el fragor de la guerra, en la que, como el propio título de la novela indica, solo hay perdedores.
jueves 16 de febrero de 2012
Albert Nobbs libro y peli este domingo en Página 2 de TVE
El próximo domingo 19, a las 21:00, Desirée de Fez comentará en la sección de Cine y Literatura del programa literario Página 2, de La 2 de TVE, "La vida singular de Albert Nobbs" y la película de Glenn Close basada en la novela.


Aprovecho para poner la última reseña que ha salido sobre la novela, en la revista literaria "La caja de Pandora", que aconseja su lectura. Para leer la reseña ampliada, basta con pinchar sobre la imagen:
domingo 29 de enero de 2012
Crítica de "Albert Nobbs" en El País
Esta es la primera crítica española que he leído de "Albert Nobbs". Se público el pasado viernes 27 en el diario El País, firmada por J.O. Es bastante amarga, por cierto, aunque comparto algunas ideas con ella. Señala, eso sí, las grandes posibilidades del personaje central y el extraordinario trabajo de Glenn Close.
ALBERT NOBBS
Dirección: Rodrigo García.Intérpretes: Glenn Close, Mia Wasikowska, Aaron Johnson, Janet McTeer, Pauline Collins.
Género: drama. Irlanda, 2011.
Duración: 113 minutos.
Consciente del poderío de un personaje cargado de matices, Glenn Close lleva agarrada a Albert Nobbs desde 1982, año en el que lo interpretó por primera vez en el teatro. Sin embargo, la actriz ha tenido que esperar casi 30 años para llevarlo al cine, tras muchos esfuerzos, en una película en la que ella lo es todo: actúa, produce y participa en el guion. Close es Nobbs. Nobbs es Close. No hay más, quizá porque la historia, de inmensas posibilidades, se queda a mitad de camino de todo. De la profunda reflexión moral o social. También de la emoción de una de esas historias más grandes que la vida: la de una mujer que durante años se hace pasar por un hombre para poder ganarse el sustento en el Dublín de la época victoriana; una especie de mayordomo de un pequeño hotel que, atrapado en un cuerpo ficticio, comienza a dudar de su propia condición. Apariencia de poder masculino frente a la opresión social femenina. Apariencia de convención afectiva frente a la represión (homo)sexual. Un pedazo de personaje cuyo disfraz se ha convertido en una prisión. Sin embargo, Albert Nobbs, la película, no tiene el fuelle de su criatura.
Da la impresión de que por el largo proceso de preproducción han pasado demasiadas manos. Según los créditos, se supone que István Szabó, especialista en vidas artificiales, en existencias de doble capa (Mephisto, Taking sides), creó un relato basado en la novela original, La vida singular de Albert Nobbs, de George Moore, publicada en 1928, y que de ese relato partió Gabriella Prekop, su colaboradora habitual, para confeccionar un guion que, más tarde, han variado Close y John Banville. Pero el resultado, adocenado por una puesta en escena de Rodrigo García cercana a un lujoso telefilme, pero poco más, es un tanto alicorto. No hay un verdadero análisis y Albert Nobbs se convierte en una obra casi conceptual, de pincelada impresionista, que en última instancia pide ayuda al melodrama al ser consciente de su propia frialdad.
Para leer la crítica en la web de El País, pincha AQUÍ
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






