domingo, 24 de julio de 2016

martes, 10 de mayo de 2016

domingo, 8 de mayo de 2016

Adelanto de "Por una noche de amor (y otras historias)", de Émile Zola

En este enlace se pueden leer las primeras veinte páginas de nuestra traducción de Émile Zola, que llegará el día 11 de mayo a las librerías:


martes, 5 de abril de 2016

Nuestra traducción de Émile Zola ya tiene cubierta



Estas serán la cubierta y la contracubierta de la antología "Por una noche de amor (y otras historias)", que publicará la Editorial Funambulista en el mes de mayo. El libro contendrá cuatro novelas cortas de Émile Zola además del ensayo literario "Émile Zola, maestro de la novela breve", que hemos escrito a cuatro manos los traductores de los relatos que componen el libro, Rubén Pujante Corbalán y Gonzalo Gómez Montoro



sábado, 27 de febrero de 2016

"La dignidad de Fátima", artículo en revista "Gurb" y "La crónica"



Dice el proverbio que un árbol que cae hace más ruido que un bosque que crece. Esta metáfora ilustra un asunto candente en las sociedades occidentales como es la integración de los inmigrantes musulmanes: en el caso de Francia, que nos atañe en este artículo, los terroristas de París han eclipsado a los muchos ciudadanos que arraigan y prosperan en su tierra de acogida. La película recientemente estrenada "Fátima", de Philippe Faucon, aborda los problemas cotidianos de estos seres anónimos.

La protagonista de "Fátima" es una inmigrante argelina de cuarenta y cinco años que vive en Lyon. Fátima limpia oficinas por las noches y domicilios durante el día; está divorciada y apenas habla francés, lo que dificulta la comunicación con sus hijas Souad, de 15 años, y Nesrine, de 19. Ambas son su mayor orgullo, y quiere verlas progresar a través de la educación. Nesrine, buena estudiante de carácter responsable, cursa primero de Medicina; en cambio, Souad fracasa en el instituto y no acepta que su madre desconozca el idioma ni que «limpie la mierda de los demás». Tras un accidente laboral, y animada por su doctora, Fátima escribe en un diario lo que no puede expresar en francés. Su contenido es el hilo conductor de la película.


"Fátima" se basa en una realidad: es la adaptación cinematográfica de los poemarios "Prière à la lune" y "Enfin je peux marcher toute seule". Su autora, Fatima Elayoubi, es marroquí. Sin saber el idioma, emigró a Francia siguiendo a su marido a principios de los ochenta. Elayoubi ha trabajado en París como femme de ménage. Comenzó a escribir un diario en árabe en 2001, cuando convalecía de una caída causada por el agotamiento al que la sometía su empleo. Tras peregrinar por numerosos hospitales, donde no identificaban su dolencia, una doctora de Nanterre tradujo sus escritos al francés, y le encontró diagnóstico: «Las radiografías no revelan nada / pero su malestar es el de una madre que sufre / porque para alimentar a sus hijas / tan solo tiene su cuerpo herido», dicen unos versos de "Prière à la lune". La escritura sirvió de terapia a Elayoubi, que un día se plantó en un salón literario a presentar su manuscrito. Su editor cuenta que aquella misma tarde, mientras lo leía en el metro, decidió publicarlo.


Uno de los méritos de esta película es haber aparecido en el momento oportuno. Tras los atentados de 2015, la vida pública francesa está marcada por el auge de la extrema derecha, y por el fantasma del islamismo que se expande abonado por la miseria de los suburbios. Entre medias hay una ciudadanía desorientada, una izquierda política hundida, y unos medios de comunicación que extienden la sospecha sobre cualquier musulmán. En este contexto, "Fátima" opta por no dar la razón a nadie: pese al racismo y las desigualdades del país, parece decirnos la cinta, una familia inmigrante puede vivir dignamente gracias a su esfuerzo, pero esto implica también la liberación de ciertas costumbres.


Y es que "Fátima" es precisamente una historia de dignidad. La de una mujer que no se avergüenza de limpiar lo que ensucian los demás, porque lo considera un trabajo necesario «al que dedica nueve horas al día / como un artesano que persigue / la elegancia en todo lo que hace», y porque este empleo permitirá que sus hijas tengan una vida mejor. La película es también un homenaje a todas las Fátimas que se levantan de madrugada para limpiar casas, el metro, las calles y los altos edificios de cristal, y sin las cuales muchas familias «no pueden ir a trabajar / ni construir su futuro / ni cuidar a sus hijos / ni ganar dinero / ni comprar perfumes / ni bellas ropas». 


De forma discreta, tanto que casi no se percibe, la cinta es políticamente incorrecta. En un debate polarizado como es el de la integración de los refugiados e inmigrantes musulmanes, donde uno fácilmente cae en el racismo o es tachado de islamófobo, Faucon huye de los tópicos, y propone una valiente solución ilustrada: igual que no le abate la discriminación social, Fátima distingue creencias religiosas de simples resabios machistas, como cuando defiende a sus hijas ante las vecinas que las critican por salir a la calle sin el velo. Fátima decide además no perpetuar el patriarcado que ella misma ha sufrido («Fui educada como una persona / y con mi marido me he convertido en un animal»), y no induce a su hija Nasrine a tener pareja de una determinada fe.


En un panorama atestado de documentos sensacionalistas, a menudo concebidos para justificar tal o cual opinión, "Fátima" aparece como un rara avis de sencilla factura y delicada psicología que elude el naturalismo maniqueo de ese subgénero del cine galo que ya conforman las muchas películas existentes sobre las banlieues. La dignidad no se conquista con victimismo, resume Fátima con su actitud, sino con esfuerzo, osadía y tesón.