sábado, 21 de marzo de 2009

Reseña de "Cuestión de locura", de Ismaíl Kadaré


Radiografía de un país

“Cuestión de locura”. Ismaíl Kadaré. Alianza. 320 páginas / 20 euros

En el prólogo a Carlota Fainberg, Muñoz Molina afirma que la novela corta “es tal vez la modalidad narrativa en la que mejor resplandece la maestría”. De este modo, las cuatro novelas cortas que forman este volumen no hacen sino ratificar la enorme calidad de Ismaíl Kadaré como narrador. Escritas a lo largo de cuarenta años, las obras tienen como eje central la localidad de Gjirokaster —lugar de nacimiento de Kadaré— y representan, con la excepción de La estirpe de los Hankoni (ambientada en el siglo XVIII), un documento extraordinario de la vida en Albania en la segunda mitad del siglo XX, es decir, en la era comunista y bajo el férreo dominio de Enver Hoxha.

Cuestión de locura es un relato marcadamente autobiográfico, narrado por un niño que asiste al cambio de época que representa la llegada a Albania de la influencia soviética. A través de las peripecias del protagonista, y siempre de un modo implícito, conocemos la intrahistoria de este acontecimiento; sabemos de vidas y sucesos anónimos que nunca aparecen en las crónicas oficiales, y que en este caso muestran cómo los rencores, las envidias y los odios ancestrales fueron vengados por los oportunistas que se hicieron con el poder.

En El desprecio —quizá la obra más perfecta del conjunto—, una aristócrata desposeída intenta recuperar sus privilegios concertando el matrimonio de su hija con un joven afecto al Partido. Se inicia así un profundo estudio psicológico y social a la manera de las novelas del diecinueve, trazado con una escritura sobria y la intensidad propia del género. A continuación, una historia escrita a los veintiséis años, Días de juerga, indica la temprana e insólita madurez del escritor. Esta novela, que fue censurada por el régimen comunista, describe las divertidas andanzas de dos estudiantes zascandiles, empeñados en contravenir todas las normas del momento.

Finalmente, La estirpe de los Hankoni es la crónica novelada del nacimiento, auge y decadencia de una familia marcada por el infortunio, escrita con ciertas reminiscencias a los Buendía de Cien años de soledad y reducida a lo puramente esencial. Las traducciones del albanés de Ramón Sánchez Lizarralde son dignas de alabanza. A la altura de este autor extraordinario llamado Kadaré.

Publicado el 21-3-09 en el semanario cultural Ababol de La Verdad de Murcia

Para leer la reseña ampliada, tal y como apareció en prensa, pincha la imagen:


Ismail Kadaré (Gjirokaster Albania, 28 de enero de 1936) es uno de los escritores albaneses más famosos. Estudió en la Universidad de Tirana y en el Instituto Gorky de literatura universal de Moscú hasta 1960. Ese mismo año, tras la ruptura de relaciones entre Albania y la Unión Soviética regresa a su país donde se dedica a escribir para distintas revistas de literatura y publica sus primeras poesías. Sin embargo es con su primera novela El General del Ejército Muerto, publicada en 1963, con la que consigue reconocimiento dentro y fuera de su país como uno de los escritores albaneses de mayor talento. Desde entonces ha publicado numerosas obras que lo han situado como uno de los escritores europeos más importantes del siglo XX, entre ellas destacan El Palacio de los Sueños, Abril quebrado, El Monstruo o Los Tambores de la Lluvia. Su obra ha sido traducida a más de 40 idiomas. En 1990, justo antes de la caída del comunismo en Albania, Kadaré solicitó asilo en Francia, afirmando que "Las dictaduras y la literatura auténtica son incompatibles... Un escritor es el enemigo natural de una dictadura." Kadare permaneció en Francia hasta 1999, momento en el que regresa a Albania. Kadaré es probablemente el intelectual más importante de Albania y uno de los más activos en Europa, donde su activo compromiso jugó un destacado papel en el esclarecimiento internacional del drama de los albaneses de Kosovo. Desde la estabilización parcial de la situación de los albanokosovares, Ismail Kadaré vuelve a pasar largas temporadas en Tirana tras casi nueve años de autoexilio en Francia. (Fuente: Wikipedia)