lunes, 1 de noviembre de 2010

Aparece el primer número de la revista "Hécula"



Acaba de aparecer el primer número de la revista Hécula, una publicación de carácter semestral editada por la Fundación Castillo-Puche que tiene como fin difundir la obra de este escritor murciano, así como promover la investigación y el estudio de sus textos. Este número inicial contiene artículos sobre la censura franquista en la obra del escritor, los libros de viajes América de cabo a rabo y El Congo estrena libertad, y la amistad de Castillo-Puche con Hemingway, además de varios textos inéditos del propio autor, entre otros. En la revista también hay espacio para la crítica literia de narrativa contemporánea. De ahí que aparezca una extensa reseña que he escrito sobre Cuento, luego existo, una antología de cuentos de escritores murcianos de la segunda mitad del siglo XX que se publicó hace dos años en Pictografía, y que representa la continuación natural de la antología coordinada por Mariano Baquero Goyanes, editada en 1983.

Si quieres leer los contenidos de la revista, pincha en la imagen, que se ampliará.

sábado, 23 de octubre de 2010

Crítica de "José Luis Castillo-Puche: un periodista viajero", de Javier Chivite Fernández


El periodismo literario de Castillo-Puche

Sale a la luz el primer estudio sobre las crónicas viajeras del escritor yeclano

“José Luis Castillo-Puche: un periodista viajero”
Javier Chivite Fernández.
Ensayo.
Madrid, 2009.
Editorial Fragua.
232 páginas / 22 euros.


Como afirma en el prólogo de este libro uno de los mejores conocedores de la obra de Castillo-Puche, José Belmonte, muchos estudios y tesis doctorales (sobre todo en Estados Unidos, donde el escritor murciano es muy apreciado) se han escrito sobre la faceta novelística del escritor yeclano, pero pocos críticos han abordado las constantes y fecundas relaciones existentes entre literatura y periodismo en el que, según el autor del libro, es uno de los grandes maestros del periodismo español de la segunda mitad del siglo XX. Este oportuno estudio viene, pues, a cubrir esa laguna en la bibliografía sobre José Luis Castillo-Puche y, especialmente, a poner de relieve la importancia literaria de sus crónicas de viajes, apartado con frecuencia olvidado también por los estudiosos de su vertiente periodística.

En el primer apartado de su estudio, con un estilo ágil que será la tónica general del libro, el profesor Javier Chivite realiza una somera pero ilustrativa reseña biográfica de José Luis Castillo-Puche en la que repasa, mediante breves epígrafes, los hitos fundamentales de su vida, desde sus primeros estudios en el Seminario en Murcia hasta su consagración literaria, pasando por los sinsabores con la censura en la posguerra, su amistad con Hemingway, el matrimonio con Julia Figueira, los intensos años de viajes y crónicas por América, África o Turquía, o su experiencia en Televisión Española y como docente universitario.

Tras las escuetas consideraciones teóricas sobre el género periodístico de la crónica que ocupan el segundo capítulo, Javier Chivite centra su atención en las crónicas de viajes de Castillo-Puche. América de cabo a rabo es la primera obra estudiada y, en palabras del autor, una de las obras maestras indiscutibles del género en España. También son abordados a continuación otros libros de crónicas tan importantes como Misión a Estambul, El Congo estrena libertad o Tierra de Campos más bien mares de tierra, resultado ésta última de sus viajes por los paisajes castellanos.

El libro de Javier Chivite, no obstante, no se limita a profundizar en las crónicas viajeras de Castillo-Puche, pues dedica un interesante apartado a determinadas novelas del autor yeclano, y a facetas como la poética, cuentística o ensayística, las cuales tampoco han sido objeto de investigación prioritario para los estudiosos. Completan la obra dos anexos en los que el propio escritor opina sobre las relaciones entre periodismo y literatura, así como entre periodismo y viajes. Suponen ambos un adecuado colofón para este libro ameno y divulgativo sobre uno de los mejores escritores murcianos que, a buen seguro, despertará la curiosidad hacia su figura a todo el que lo lea.

Publicado en el semanario cultural Ababol del diario La verdad el 23-X-2010

Para leer la reseña ampliada, tal y como apareció en prensa, pincha sobre la imagen:

sábado, 2 de octubre de 2010

Crítica de "Cita al anochecer", de Pascual García


Poemas desde el abismo

"Cita al anochecer". Pascual García. La sierpe y el laúd. 62 páginas / Edición no venal.

En la celebración de su trigésimo aniversario, la asociación literaria ciezana La sierpe y el laúd ha tenido a bien elegir, para la segunda entrega de su colección Acanto, la última obra de quien es desde hace tiempo, y a tenor de los últimos reconocimientos recibidos (su poemario El invierno en sus brazos fue Libro Murciano del año 2007 y Alimentos de la tierra resultó finalista del prestigioso Premio Loewe 2008) una de las voces poéticas (y narrativas) más destacadas de nuestra Región.

Pascual García (Moratalla, 1962) ha reunido en Cita al anochecer treinta poemas de claridad meridiana y acentuado estilo conversacional, marcados por un intenso ritmo interior y un carácter autobiográfico que, superando los límites de lo meramente personal, consiguen universalizar la experiencia relatada, como demuestran las composiciones “Algún día”, “El misterio nuevo” o “Nunca morirían”, en las que el autor, recurriendo a episodios de la infancia y madurez, comunica al lector con extraordinaria cercanía el vértigo sentido ante el temprano descubrimiento y la proximidad de la muerte.

Esta capacidad de conectar de inmediato con el lector (a diferencia de tanta poesía contemporánea, deshumanizada e impostadamente hermética) es, quizá, uno de los méritos fundamentales de Cita al anochecer y, en general, de la obra de Pascual García. De hecho, en el tramo final del libro, inspirado en los problemas de salud del autor, asistimos a la lectura de algunos poemas (“Aniversario”, “Diagnóstico”, “Los adioses”, “El último cielo” o “Quinta planta” son ejemplos de ello) que asombran por la sinceridad con la que nos hablan; son composiciones sustentadas en metáforas intuitivas, de sesgo clásico y gran expresividad, escritas desde el borde del abismo; poemas dictados por alguien que ha vislumbrado el final de todo y vuelve, con ojos de alucinado, dispuesto a relatarnos sin tapujos su experiencia. Poesía emocionada (y no de laboratorio), de la que merece la pena leer.

Publicado el 2-X-2010 en el semanario cultural Ababol de La Verdad

viernes, 23 de julio de 2010

Artículo sobre "El show de Truman" en Tonos Digital


Acaba de aparecer el número 19 de la revista digital de estudios filológicos Tonos digital. En ella, dentro de la sección "Estudios", he publicado un artículo de investigación sobre los elementos de la Teoría de la Información y la Comunicación y las influencias literarias presentes en El show de Truman. Esta publicación electrónica, de periodicidad semestral, se centra en este número en la literatura hispanoamericana, con trabajos sobre la obra del mejicano Juan Villoro o el cubano Alejo Carpentier, entre otros.

Para leer el artículo, pincha en la portada de la revista:

sábado, 22 de mayo de 2010

Crítica de "100 narradores españoles de hoy", de José María Pozuelo Yvancos


Reseñas creativas

El profesor Pozuelo Yvancos nos ofrece su visión de experto en la narrativa española contemporánea

“100 narradores españoles de hoy”. José María Pozuelo Yvancos. Palencia, 2010. Menoscuarto. 536 páginas / 25 euros.

Por tratarse de un género periodístico y, por tanto, sujeto a las exigencias de la coyuntura temporal, se puede afirmar, sin ningún tipo de dudas, que uno de los rasgos inherentes a la crítica literaria de los suplementos culturales es su rápida caducidad. Una vez que la reseña sobre un libro ha sido publicada, ésta suele desaparecer por el desagüe del tiempo con la misma velocidad con que olvidamos los titulares más sonados y las noticias más llamativas, sin que importe demasiado que el autor de la obra sea un escritor consagrado o uno desconocido. Sin embargo, los textos que el profesor José María Pozuelo Yvancos reúne en este volumen, formado por una selección de sus críticas sobre narradores españoles publicadas en el semanario ABCD en los últimos diez años, tienen el innegable mérito de trascender ese carácter efímero para convertirse en una completa panorámica de la narrativa castellana contemporánea, una brújula con la que orientarse en el atiborrado paisaje de las mesas de novedades de nuestras librerías.

Y es que precisamente en eso, en servir de guía tanto al lector iniciado como al huésped en la materia, reside gran parte de la utilidad de estas páginas. No en vano, a través de una adecuada contextualización (el crítico no sólo sitúa la obra en cuestión dentro de la tradición literaria, sino también en la producción del autor), y de un estilo que combina la agilidad periodística con las inevitables referencias teóricas, Pozuelo Yvancos trasmite al lector (ya sea un hispanista o un estudiante, un escritor o alguien que se asome por primera vez a la narrativa española) su entusiasmo por determinados libros y autores en esa tarea de divulgador y animador que él mismo define, apoyándose en ideas de Roland Barthes, como una de las funciones básicas de la crítica literaria.

De esa concepción divulgativa y dinámica de la crítica que tiene Pozuelo Yvancos proviene el carácter creativo de estas reseñas en las que, además de juzgar y opinar sobre las obras, aporta nuevos puntos de vista, posibilidades por desarrollar, etc.; elementos que, en definitiva, muestran lo necesaria y enriquecedora que puede resultar la labor del crítico literario en esta sociedad saturada de información, donde, en palabras del autor, “el sucedáneo vive en nivelación con el original”. 100 narradores españoles de hoy es un compendio de páginas frescas, amenas, magistrales. Un libro que, sin ser exhaustivo y sin aspirar a las siempre pretenciosas ínfulas del canon, es un referente extraordinario para todos los aficionados a la literatura y, en particular, para los que escribimos sobre libros en los periódicos.

Semanario Ababol, La Verdad, 22-5-2010

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domingo, 2 de mayo de 2010

Crítica de "Diez poetas canadienses"


La poesía moderna de Quebec

Esta antología reúne, por primera vez en España, a diez poetas contemporáneos del Canadá francófono

Diez poetas canadienses
Ed. de Francisco Torres Monreal.
Zaragoza, 2008.
Libros del Innombrable.
286 páginas / 18 euros.

Tras la publicación de la Antología de la poesía negro-africana, el profesor, crítico, traductor y escritor Francisco Torres Monreal continúa su entusiasta labor de difusión de las literaturas francófonas ―tarea que desarrolla también dirigiendo la Semana de la Francofonía— en esta selección bilingüe de diez poetas canadienses de expresión francesa, en la que aparecen las figuras más influyentes del panorama poético de Quebec desde los años 60 hasta nuestros días. Además de esto, el volumen cuenta, como es habitual en las antologías que introducen a autores desconocidos en el país de acogida, con una extensa presentación donde se reseñan, en este caso de forma amena y con la adecuada dosis de información, las principales corrientes de la tradición poética del Canadá francés, así como las trayectorias biográficas de los autores antologados.

Conforme a las líneas maestras indicadas en el prólogo, los poemas seleccionados muestran la evolución de la poesía franco-canadiense desde el fervor nacionalista de los años 60 hasta la literatura feminista, sin dejar de lado corrientes tan importantes como la integrada por los autores llamados de la postmodernidad. Así, siguiendo el orden cronológico que va desde los escritores nacidos alrededor de los 30 hasta aquellos que lo hicieron en los 50, el primer poeta que encontramos es Gaston Miron (1928-1996), uno de los principales exponentes de la lírica contemporánea de Quebec, y un autor que justificaría por sí solo la aparición de este libro con composiciones tan hermosas —y bien traducidas— como los cantos a la juventud perdida titulados Joven y los Poemas de la separación.

Más adelante, Jacques Brault (1933-) muestra el influjo de Baudelaire en sus poemas en prosa de corte filosófico; mientras que Michel Beaulieau (1941-), un poeta a caballo entre el formalismo y las nuevas tendencias de la modernidad, tiende lazos entre su generación y las escritoras feministas, representadas aquí por Nicole Brossard (1943-), Denise Desautels (1945-) y Louise Dupré (1949-), tres autoras que se alinean con las poetas estadounidenses pioneras en reivindicar los derechos de la mujer.

Por último, la generación de los poetas más jóvenes —aquellos nacidos después de los 50— tiene cabida en estas páginas con poemas de Paul Bélanger (1953-), Marie Uguay (1955-) y Hélène Dorion (1958-), escritores que cultivan la introspección, que indagan en el misterio del hombre en el mundo moderno y que, al igual que el resto de los antologados, ratifican las palabras de Francisco Torres Monreal que aparecen en la contracubierta del volumen: “algunos de estos poetas están a la altura de la mejor poesía universal, reflexiva e intimista de nuestros días”.

Publicado en el semanario cultural Ababol de La Verdad el I-V-2010

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jueves, 15 de abril de 2010

Presentamos "Cárcel" en la FNAC de Murcia

Ayer presentamos en la FNAC de Murcia Cárcel, de Enrique Rubio. Se trata de un lugar extraordinario para realizar actos culturales. En la foto, de derecha a izquierda, Francisco Giménez Gracia, el autor de la obra y un servidor.


Este es el texto que leí sobre Cárcel, una breve introducción a la obra:

Este volumen, undécima entrega de la colección “La Biblioteca del Tranvía” de la editorial Tres Fronteras, reúne dos relatos breves que tienen en común el tema de la libertad, aun cuando el enfoque de ese tema sea muy distinto en ambos. Pero antes de comentar estas dos historias, me gustaría señalar brevemente algunos datos en apariencia extra-literarios que, según creo, no carecen de interés para los murcianos aficionados a la literatura. El cuento “Cárcel” fue premiado con un accésit en la modalidad de relato en el certamen Murcia Joven 2007, la última edición de este concurso que, después de veinte años de andadura, desaparecía del panorama cultural murciano de golpe y sin ninguna justificación oficial, dejando en clara desventaja a los jóvenes creadores de la región que no viven en la capital, pues residir o desarrollar su actividad profesional en Murcia ciudad es requisito imprescindible para participar en el certamen que sí sobrevivió, el Creajoven.

Desde las primeras ediciones del Murcia Joven, allá por los ochenta, resultaron premiados en él algunos autores que por entonces tenían poco más de veinte años y que, después, se convertirían en escritores de renombre nacional o incluso internacional, como, por citar sólo algunos nombres, el Premio Alfaguara de novela 2007 Luis Leante, el Talento FNAC de novela Javier Moreno, el Premio Gran Angular de Novela Juvenil en 2007 Marta Zafrilla o el propio Enrique Rubio, autor, como sabemos, de la novela publicada en Booket Tengo una pistola. Me gustaría aprovechar la presencia de estos micrófonos para recordar a las autoridades culturales la importancia que tiene para los escritores que empiezan que se mantengan, año tras año, este tipo de certámenes. Un escritor se forja a lo largo de mucho tiempo, con esfuerzo y horas de soledad, y la oportunidad de ver publicado algún relato o de recibir un pequeño premio económico le supone un estímulo bastante considerable (y más aún en la actualidad, cuando estamos acostumbrados a obtener recompensas de forma inmediata en otras actividades menos trabajosas y complejas que la escritura de creación).

Pero volvamos al relato “Cárcel”. Este cuento, que da título al volumen, me parece muy interesante por varias razones. En primer lugar, porque en él se prefiguran algunos elementos que más tarde aparecerían en Tengo una pistola, sin duda una de las novelas más originales y arriesgadas de la literatura española contemporánea, y una obra que recomiendo encarecidamente a todos los asistentes a este acto que todavía no la hayan leído. Pues bien, dos de esos elementos que luego figuraron en la novela son la obsesión del protagonista por ocultar su rostro con un casco de motocicleta (rasgo distintivo de Cáscaradenuez, protagonista de Tengo una pistola); o su necesidad de vivir encerrado, sin salir en ningún momento de un espacio herméticamente aislado del mundo exterior.

Aun así, lo que representa el verdadero meollo del relato, ahí donde reside su valor literario intrínseco, es el modo en que "Cárcel" plantea hasta qué punto el ciudadano de un Estado de Derecho (como, por ejemplo, el nuestro), es libre de realizar por completo su voluntad, y dónde la Ley y el Estado establecen la frontera que separa la supervisión del cumplimiento de la ley del control sobre la vida de los ciudadanos. En este sentido, "Cárcel" presenta un argumento brillante y paradójico: un personaje quiere entrar por la fuerza, mediante una excavadora y un martillo neumático, en la prisión provincial. Lo hace con el único fin de obtener allí la tranquilidad y el silencio que necesita para escribir su novela, una calma de la que no puede disfrutar en ningún lugar que no sea la cárcel. Creo que este punto de partida resulta suficiente para calibrar la originalidad de este cuento.

Como verán los lectores más adelante, en el relato tiene lugar un juicio absolutamente hilarante, para el cual, puestos a definirlo, el adjetivo kafkiano se quedaría muy corto. En ese juicio, el juez y el fiscal hacen todo lo posible por evitar que el acusado entre en prisión, y el acusado, por el contrario, aporta cuantas pruebas y argumentos encuentra a favor de su ingreso en la cárcel. De este modo, Enrique plantea en clave de humor una serie de preguntas que rara vez nos hacemos nosotros, ciudadanos de una democracia occidental y de un Estado de Derecho. Las preguntas son las siguientes: ¿qué pasaría si alguien quisiera ingresar en prisión aun sin haber cometido ningún delito? ¿Tendría derecho el Estado a impedir que se cumpliera su voluntad? ¿Y si su intención de entrar en la cárcel lleva al ciudadano a cometer un delito? ¿No sería mejor, en este caso, que entrase en prisión “libremente” antes de que hiciera cualquier fechoría para forzar su ingreso?

Todas estas preguntas sin aparente respuesta asaltan al lector de “Cárcel”, si bien el autor parece querer dar su opinión al respecto en una conversación (un ejemplo de oscurísimo sentido del humor) entre el protagonista recién detenido con un agente del orden. El diálogo se desarrolla en la comisaría. En él, el protagonista recuerda que, años atrás, se autolesionó gravemente en esa misma comisaría. El agente entonces rememora como, obligados por la ley, los policías tuvieron que “defenderle” de sí mismo propinándole una paliza todavía más fuerte. A continuación, el agente le pregunta por qué se autogolpeó, a lo que el narrador responde: “Para corroborar que mi vida no depende de mí; que no me pertenezco; que no soy mío. Ahora lo sé. No soy libre. Pertenezco al Estado. Estáis obligados a protegerme. No soy responsable de mi vida.” Creo que Enrique se ha pronunciado claramente. Ahora bien, si el protagonista finalmente entra o no en la cárcel es algo que no diré para no estropearos la lectura del relato.

El segundo cuento, titulado “Secuestro”, fue premiado en el Certamen literario para Jóvenes creadores celebrado en Madrid en 2008. Como ya dijimos, este relato también aborda, aunque desde un punto de vista distinto, el tema de la libertad. En esta ocasión el protagonista es un conductor de autobús a punto de jubilarse que, secuestrado a punta de pistola, es obligado por un misterioso individuo a conducir sin rumbo fijo a lo largo y ancho del planeta, con la condición de no regresar al lugar donde se produjo el secuestro. A través de un hábil manejo de la elipsis, de los saltos hacia adelante y atrás en el tiempo, y de una escritura singularmente poética, el protagonista describe los sucesivos paisajes que va atravesando en su peregrinación indefinida. A lo largo del relato, y aquí es donde se encuentra el quid de la historia, se produce una evolución psicológica en el protagonista, y también de su concepción del rapto.

Llegado a un punto, el narrador reconoce que, gracias al secuestro, ha podido conocer lugares en los que nunca hubiera estado y ha vivido experiencias enriquecedoras por las que no hubiese pasado de no ser por el cañón del arma que aprieta su nuca. Así surgen, al igual que en el anterior relato, nuevas preguntas difíciles de responder, y que incluso podríamos llegar a considerar filosóficas: ¿era más libre el protagonista antes del secuestro, cuando vivía sujeto a unas rutinas inflexibles? ¿El secuestrador, en este caso, resta u otorga libertad al rehén? Y finalmente: ¿es menos feliz el protagonista una vez que ha sido “privado” de su libertad? Estos son sólo algunos de los elementos literarios de calidad que encontrará el lector que se adentre en esta “Cárcel”. Seguro que no os arrepentiréis de hacerlo. Muchas gracias por vuestra atención.

viernes, 2 de abril de 2010

Crítica de "Las cenizas de Gramsci", de Pier Paolo Pasolini

Como mañana sábado no hay periódico en casi toda España, hoy ha salido con La Verdad el semanario cultural Ababol y, en él, una reseña sobre Las cenizas de Gramsci, el poemario más famoso del escritor italiano Pier Paolo Pasolini. Casualmente, esta crítica y la reedición de la obra coinciden con las peticiones para la reapertura del caso del asesinato de Pasolini, acaecido en 1975.


El pueblo y la Historia

“Las cenizas de Gramsci”. Pier Paolo Pasolini. Madrid, 2009. Editorial: Visor. 328 páginas. 16 euros.

Tradicionalmente considerada como la obra cumbre de la poesía pasoliniana, Las cenizas de Gramsci se compone de once poemarios breves, principalmente formados por tercetos endecasílabos (en el original italiano), que aparecieron publicados, desde 1951 hasta 1957, en plaquettes y revistas literarias dispersas. El tema común de esta aparente diversidad es la exaltación del pueblo llano (u oprimido, por utilizar la terminología de Pasolini), así como la protesta en torno a sus míseras condiciones de vida y la reflexión sobre su protagonismo en la Historia, partiendo de los postulados de Antonio Gramsci, frente a cuya tumba en el cementerio protestante de Roma el intelectual italiano encuentra la inspiración.

Desde la primera parte, titulada El Apenino, hasta La tierra de trabajo, pasando por Cuadros friulanos o La humilde Italia, este poemario adecuadamente traducido (no conserva la rima en castellano pero mantiene el ritmo del verso) por Stéphanie Ameri y Juan Carlos Abril constituye, un poco a la manera del Canto general nerudiano, una mirada solidaria y emocionada a todas las regiones de Italia (sin olvidar los incipientes barrios chabolistas de las grandes ciudades) y, a la vez, un homenaje al pueblo trabajador, en el que Pasolini rehuye el paternalismo y la idealización que caracterizaron a ciertos teóricos marxistas, para acercarse y aprehender el verdadero elemento popular. En ese sentido apunta su crítica a Picasso y los intelectuales que le convirtieron en pintor oficial de la izquierda aun cuando en sus telas nunca apareciese el obrero o el campesino.

Las cenizas de Gramsci representa, pues, el compromiso coherente y heterodoxo de uno de los grandes intelectuales del siglo XX con los problemas esenciales de su tiempo. Un libro que sigue arrojando luz sobre cuestiones aparentemente olvidadas, y que ahora vuelven en época de globalización. No en vano, el poeta Luis García Montero ha dicho en relación con este poemario: “En tiempos de cinismo, desorientación y debilidad cívica, la voz de Pasolini es convocada de forma oportuna”.

Publicado el 2-IV-2010 en el semanario cultural Ababol de La Verdad

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sábado, 27 de febrero de 2010

Crítica de "La bailarina y el inglés", de Emilio Calderón


Un inglés en la India

“La bailarina y el inglés”. Emilio Calderón. Planeta. 306 páginas / 21 euros

Con La bailarina y el inglés, y después de Muerte entre poetas (la obra de Ángela Vallvey finalista en 2008), la narrativa policíaca parece haberse instalado provisionalmente en el segundo escalón del mediático Premio Planeta. Esta novela del malagueño Emilio Calderón, autor curtido desde sus comienzos en la novela juvenil, se desarrolla en la India durante la Segunda Guerra Mundial, época en la que el dominio británico entra en franca decadencia frente a los nacionalistas —con Gandhi y Nehru a la cabeza— y la amenaza de invasión del ejército japonés. En ella, el protagonista Masters, policía de padres ingleses aunque nacido y crecido en la India, tendrá que investigar el robo de unas joyas y el asesinato del maharajá de Jay Town, en una búsqueda que le llevará a descubrir su condición de desarraigado por partida doble y a revelar los entresijos y corruptelas del dominio anglosajón en el subcontinente.

La bailarina y el inglés es una historia de corte clásico, contada sin estridencias pero con gran eficacia, sustentada ésta en los ágiles y divertidos diálogos y, sobre todo, en la espléndida recreación del ambiente del trópico y la sociedad británica colonial, un mundo aislado y totalmente ajeno a la pobreza y el sufrimiento de los nativos. La narración en primera persona del protagonista, que recuerda sus vivencias desde Inglaterra en tiempo presente, proporciona la chispa necesaria a la novela, principalmente con numerosas anécdotas sobre la vida en la selva india, las costumbres fastuosas de los maharajás o los ritos religiosos de los hindúes, que tantos quebraderos de cabeza dieron a los dominadores europeos.

Además de una trama policíaca de línea tradicional y, por ello, no excesivamente novedosa, la finalista del Planeta 2009 es, más que nada, un inteligente estudio sobre la identidad cultural de los colonos que nacieron en el extrarradio del Imperio, pero que mantuvieron a la metrópoli como referente en su educación, con la consiguiente idealización y el posterior desengaño que supuso descubrir una Madre Patria hostil.

Esto queda reflejado en las continuas reflexiones del protagonista, así como en el desprecio al que es sometido tanto por sus supuestos compatriotas británicos, quienes lo consideran contaminado por las bárbaras costumbres locales, como por los nacionalistas indios, para los que resulta un traidor, pero quienes, al fin y al cabo, son sus auténticos compañeros de pupitre. La bailarina y el inglés elude hábilmente el peligro del exotismo vacuo y decorativo, proponiendo una historia más profunda de lo que a simple vista puede parecer, y que cumplirá sin duda las expectativas del lector que busque calidad y entretenimiento.

Publicado el 27-II-2010 en el semanario cultural Ababol de La Verdad

Pongo aquí la reseña original, escaneada. Para leerla ampliada, pincha sobre la imagen:


sábado, 16 de enero de 2010

Reseña de la "Antología de la novísima narrativa breve hispanoamericana" en La verdad

En el suplemento cultural Ababol de La verdad ha aparecido hoy una breve reseña sobre la "Antología de la novísima narrativa breve hispanoamericana", organizada por la Unión Latina y publicada por la editorial Grijalbo, del grupo Mondadori, en la filial de Venezuela. Aquí está el texto. Para leerlo ampliado, pincha en la imagen: